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PLANES DE PENSIONES. COMPLEMENTO A LA SEGURIDAD SOCIAL


Publicado en Empresas por Granada en noviembre de 1998.

Los Planes de Pensiones nacen para crear sistemas privados de previsión. La ley señala su finalidad social que consiste en facilitar el bienestar futuro de la población retirada. Este objetivo se justifica por la creciente demanda social de pensiones que garanticen una jubilación digna, con ingresos que alcancen o al menos se acerquen, a los salarios de los trabajadores en activo.

La tendencia del sistema español es generalizar las pensiones mínimas a costa de separar las pensiones medias y altas de los últimos sueldos en activo.

Las pensiones públicas tienen caracter social. Además, se pretende elevar la tasa de ahorro y favorecer la inversión a largo plazo. Este efecto se debe a que la previsión privada se basa en sistemas de capitalización.

El objetivo es aproximarse al modelo constitucional, inspirado en la teoría de los tres pilares:

 1.- Un primer nivel estatal y generalizado que cubra todas las pensiones asistenciales: Este tipo de pensiones están destinadas a aquellos ciudadanos que no han realizado aportaciones o no les ha sido posible como ocurre con los discapacitados físicos o psíquicos, menores de edad, emigrantes en países sin sistemas asistenciales, etc.

 2.- Un segundo nivel de carácter profesional cofinanciado por el Estado, las empresas y los trabajadores, basado en el sistema de reparto: Este sistema se basa en el hecho de que las pensiones abonadas actualmente, surgen de las aportaciones que en cada momento hacen los trabajadores activos. En momentos de baja natalidad o empleo es difícil de mantener.

No sería justo perjudicar a los que previamente han colaborado, pero si se puede aumentar el número de años utilizado para calcular la prestación. Por tanto, como esta es una inversión a largo plazo, deberemos convencer a los más jóvenes para que asuman la responsabilidad financiera de su futura jubilación, ahorrando durante su vida laboral.

Para contener a los beneficiarios debería retrasarse la edad de jubilación. Ha aumentado la esperanza de vida y las nuevas generaciones se incorporan más tarde al mercado laboral.

La demografía prevista nos presenta un panorama difícil puesto que la pirámide poblacional se está invirtiendo dado el aumento de la esperanza de vida y la menor natalidad. Se debe reducir el gasto en pensiones sin elevar las cotizaciones, ya que esto supondría una carga añadida para las nuevas generaciones. Incluso deben reducirse ya que de ese modo se mejorarían las condiciones económicas nacionales.

 3.- Un tercer nivel de carácter complementario, libre y privado, basado en las aportaciones exclusivas de empresas y particulares, con un sistema de capitalización financiera: La alternativa de un cambio radical hacia un sistema de pensiones íntegramente privado no es asumible, entre otros motivos porque nuestra sociedad está apegada al sistema público de modo claro, pero además, por diversas circunstancias:

Se crearía un sector marginal de población, entre quienes por diversas circunstancias no hubieran podido conseguir un nivel económico suficiente para su jubilación. Dicha distorsión es inadmisible en una sociedad que, como la nuestra, incluye entre sus principios ideológicos, constitucionales y culturales la defensa de valores como la libertad, la solidaridad y la dignidad del individuo. Este conjunto de ciudadanos se vería obligado a ampliar su vida laboral o a actuar en sectores de economía sumergida sin la protección básica que debemos exigir en la sociedad actual.

Por tanto, debemos corregir los excesos que un sistema como el actual presenta y una de las soluciones más plausibles sería exigir al ciudadano su cuota parte de responsabilidad en su propio futuro y ello pasa por la creación de sistemas complementarios de pensiones.

La igualdad no es tratar a todos del mismo modo, sino desigualmente a los desiguales, por ello si entendemos que el estado es el garante de nuestra libertad y nuestra seguridad, podemos exigirle que nos asegure una vejez digna, pero no que nos mantenga el nivel de vida. Por tanto, quienes disponen de rentas medias y altas a lo largo de su vida laboral deben aceptar que no pueden transferir su responsabilidad al resto de la sociedad. Igualmente hay que dejar claro a los ciudadanos que sus aportaciones a la Seguridad Social pública crean un flujo financiero común a todos y no individualizado, puesto que se basa en principios de solidaridad.

Debemos concluir que los fondos de pensiones han nacido con el fin de posibilitar a los ciudadanos ampliar o complementar las prestaciones del sistema estatal con planes de pensiones privados. Por tanto, los radicalismos a favor de uno u otro sistema y aquellos razonamientos excluyentes que abogan por la desaparición de alguno de ellos o niegan la colaboración entre ambos sistemas son propios de quien desconoce siquiera un mínimo de datos o se instala en la intolerancia intelectual.

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