EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

Inicio » Prensa » UNA PICA EN FLANDES

UNA PICA EN FLANDES


Publicado en Andalucía Noticias y en las ocho cabeceras provinciales del grupo:

Almería Digital. Cádiz  Digital, Córdoba Digital. Granada Digital

Huelva Digital. Jaén  Digital. Málaga Digital. Sevilla Digital.

Carlos de Gante, nuestro Carlos I, recibió Flandes por herencia de su abuela María de Borgoña, hija de Carlos el Temerario. Durante los dos siglos que van desde su glorioso reinado hasta el patético y postrero de Carlos II, los Austrias hubieron de realizar ingentes esfuerzos para mantener unidas a la corona de España aquellas tierras de ciudadanos comerciantes tan distintas de las castellanas de súbditos agricultores.

Hoy, Europa es una realidad en la que es mucho más lo que nos une que lo que nos pueda separar, incluso en estos momentos cruciales de tormenta económica y financiera. Debemos ser conscientes de la dificultad que supone dar soluciones imaginativas a los problemas que nos acucian y de su coste. Hay que marcar hitos de futuro en la construcción europea y utilizando una vieja frase española que expresa la superación de grandes dificultades, poner una pica en Flandes.

Maison du Roi en la Grand Place. Bruselas (Bélgica)

Maison du Roi en la Grand Place. Bruselas (Bélgica)

Las lanzas que dan sobrenombre a La rendición de Breda de Velázquez son picas, arma de los legendarios Tercios que dividían a sus hombres en piqueros y arcabuceros. Trasladarlos desde España era una auténtica hazaña, dada la complejidad del transporte marítimo y la enemistad de Inglaterra y Francia. Felipe II, en una decisión arriesgada e inteligente, decidió en 1567, enviar a Flandes al duque de Alba a través de un corredor que unía Milán con Bruselas cruzando territorios españoles o aliados. Se le llamó el camino español, fue utilizado durante más de un siglo y es considerado una de las mayores proezas logísticas de la historia. De ese modo se hacían llegar a Flandes tropas, dinero, armas y bagajes.

Hace unos días, ese camino español, no ha llevado arcones repletos de escudos y ducados desde Milán a Bruselas pero, con un esfuerzo tan ímprobo como aquel, nuestro presidente del Gobierno y el señor Monti, España e Italia en definitiva, parece que se han traído de Flandes – en la tan esperada como temida Cumbre del 29 de junio – un cierto respiro para las finanzas de ambos países. A la vez, hemos visto a los dirigentes europeos apostar, por fin, por la mejor salida para esta crisis: más integración política, social y económica. En definitiva, menos nacionalismo y más Europa.

Un viejo proverbio italiano – traduttore, traditore – nos recuerda que las traducciones pueden llevar al lector a engaño puesto que a veces, el traductor más que ser fiel al original, lo traiciona. Los dirigentes políticos suelen actuar como intérpretes para los ciudadanos y parece que nos consideren menores de edad. De ese modo, explican, o más bien tamizan en función de sus intereses, cualquier decisión de importancia. En cambio, si consultamos los tres párrafos de la breve Declaración Oficial de la Cumbre nos quedan claras las luces y sombras de este importante acuerdo, un golpe de timón que endereza el rumbo de la U.E.

En primer lugar, porque reconoce la necesidad de romper el círculo vicioso entre bancos y emisores soberanos. Todos somos conscientes de que las subastas de liquidez del BCE sólo han servido para inyectar indirectamente fondos a los tesoros nacionales y permitir a las entidades financieras con problemas ganar dinero a costa de los ciudadanos. El esquema es simple. Los bancos reciben préstamos al uno por ciento garantizados con deuda pública y dedican dicha liquidez a comprar más deuda pública por la que reciben el tres, ganando dos puntos en la intermediación. En definitiva, los contribuyentes subvencionan con sus impuestos a las entidades con problemas cuando el estado procede al pago de los intereses.

La creación, aunque no sea inmediata, de un mecanismo único de supervisión bancaria es, con diferencia, la mejor decisión de la cumbre. Una clara y lógica cesión de soberanía que busca la restructuración del sistema bancario de la U.E con la intención de que se convierta, efectivamente, en europeo.

Parece que lo único que se ha decidido es la recapitalización directa de los bancos con problemas. Y no es así. La declaración señala que una vez que se cree el nuevo supervisor bancario, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) podría tener la posibilidad de recapitalizar directamente los bancos. Además, esas decisiones exigirán condiciones adecuadas que, y aquí viene lo que menos nos dicen, debería ser específica de cada entidad, de cada sector o a escala de toda la economía. No me cansaré de repetir que nada es gratis en esta vida y por tanto, ningún país serio regala el dinero de sus contribuyentes. Es más, el préstamo lo otorgará el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) hasta que esté disponible el MEDE, y por tanto, seguirá siendo deuda pública aunque no sean títulos privilegiados e incluso aunque no compute técnicamente ya que nada cambia respecto a la garantía que deberá dar España una vez que firme el Memorando de Entendimiento.

Lo que si es un triunfo claro del gobierno es esa anulación del estatuto de prioridad a las ayudas que se van a recibir. Es algo difícil de explicar a una ciudadanía cuya cultura financiera es algo pobre. Sin embargo, es muy importante. En el improbable caso de impago de la deuda soberana por parte de España, estos títulos no tendrían preferencia de cobro frente a los demás y esa decisión devuelve la confianza a nuestros acreedores.

Lo preocupante es que el dinero necesario solo se puede conseguir incrementando la deuda o la masa monetaria. Darle a la máquina de hacer billetes está descartado. Así que, para tapar el agujero generado por la incapacidad de los directivos de algunas Cajas de Ahorros, todos los europeos deberemos endeudarnos. Ningún gobernante querrá que sus contribuyentes paguen las deudas de nuestras Cajas si no hay garantías adicionales. Es más, nadie puede pensar seriamente que España no va a avalar ese préstamo, bien directamente, bien mediante la implementación de políticas que garanticen la liquidez suficiente para su devolución.

Todo ello lleva a pensar que si se hubiera dejado quebrar a las entidades y responder a sus gestores, esas enormes cantidades de dinero servirían para financiar, aunque sólo fuera temporalmente, las necesarias políticas de crecimiento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: