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LA INVERSIÓN NATURAL DE LA BANCA SON LOS PRÉSTAMOS


Los bancos como cualquier empresa buscan fondos para invertir y de ese modo obtener beneficios. Ese dinero pueden ponerlo de una u otra forma, los accionistas, los proveedores que venden a crédito, los clientes que anticipan parte del pago de su compra o los prestamistas que financian a la empresa o a un proyecto concreto de la misma. En el caso del negocio bancario, además de todas estas posibilidades que comparte con las empresas no financieras existe una forma propia y específica de obtención de recursos que es la captación de depósitos.

Toda inversión supone un aumento del activo sea porque, si somos particulares, nos compramos un vehículo o una casa o porque, en el caso de las empresas, adquirimos productos para vender o bienes para explotar. En el caso del banco ocurre igual. Siempre que invierte aumenta su activo y puede hacerlo mediante compras de inmovilizado o adquisición de valores mobiliarios rentables pero su inversión típica es la cesión a terceros de los depósitos recibidos de sus clientes a mejores condiciones de precio que las pagadas por su adquisición.

Al igual que los depósitos, los préstamos son una actividad conocida desde siempre. Es más, el préstamo en sí mismo considerado es más antiguo que el depósito. A juzgar por el Código de Hammurabi (siglo XVIII a.C.) en el que aparecen algunas regulaciones al respecto ya en Mesopotamia se conocía el préstamo y conocemos que las tasas de interés oscilaban entre el veinte y el treinta y tres por ciento anual según el objeto prestado fuese cebada o plata; los templos, en cambio adelantaban dinero a los agricultores a tasas más bajas, generalmente del seis por ciento. Es fácil ver, que las estructuras socioeconómicas permanecen casi inalterables cuatro mil años después.

El desarrollo del préstamo se combina con la banca de depósitos de modo definitivo desde el Renacimiento y constituye la inversión natural del negocio bancario. Podemos definirlas como aquellas que los bancos realizan cediendo a sus clientes cantidades de dinero, determinadas previamente o meramente determinables, con cargo a los depósitos que han recibido de otros clientes o a sus propios recursos financieros.

El cobro de intereses resultante de esa cesión de dinero, forma el conjunto denominado Productos financieros y da lugar a la partida acreedora de la cuenta de Pérdidas y Ganancias del Banco, es decir, sus ingresos.

A estas inversiones típicas se les denomina operaciones de activo. Los bancos, en definitiva, entregan dinero, reservándose el derecho a su devolución más un precio-interés, en el plazo, forma y condiciones pactadas. El préstamo puede generar crecimiento económico si se otorga a quienes pueden devolverlo y si estos lo utilizan para crear riqueza pero también puede provocar graves crisis cuando no se elige correctamente al deudor o los intereses son abusivos. En este caso, se entra en el campo de la, lógicamente denostada, usura.

La banca ha desarrollado a lo largo de los siglos muy diversas estructuras jurídicas para realizar sus inversiones, pero todas ellas pueden reducirse a tres; préstamo, crédito y anticipo de fondos. Curiosamente, a nivel popular, la expresión crédito es en la que se subsumen todas las categorías y es lógico ya que el crédito como concepto es la confianza que merece la solvencia y moralidad de una persona. El término proviene del latín credere que significa confiar. Una vez más, aparece el concepto de confianza como base del negocio bancario.

Para que la banca obtenga beneficios debe trasladar los recursos ajenos al crédito, mediante las inversiones bancarias, recogiéndose en el activo del Balance donde podemos diferenciar:

1.- Préstamos: son  contratos mediante los cuales el banco entrega una cantidad determinada al cliente, que este devolverá del modo estipulado en el contrato, más los intereses pactados.

2.- Créditos: El banco no entrega dinero sino que pone a disposición del cliente una cantidad denominada limite de crédito. A su vencimiento, el cliente devuelve el saldo vivo pendiente más los intereses pactados.

3.- Anticipos sobre documentos de crédito: Son préstamos que el banco entrega con la garantía de documentos de crédito, generalmente letras de cambio, denominándose, en este caso Descuento. El banco compra los efectos por debajo del nominal y llegado el vencimiento los cobra. Los Anticipos sobre otros documentos son operaciones,  en las  que el banco recibe mediante endoso documentos cuyo importe entrega al titular después de descontar una cantidad en concepto de comisión.

Por último, no debemos olvidar que toda operación de activo conlleva un riesgo, ya que es posible que no se devuelvan. Dicha definición no es caprichosa, ya que, si bien todo contrato bilateral comporta el peligro posible del incumplimiento de una de las partes y en consecuencia la pérdida o menoscabo económico de la otra; esta situación en el caso de la banca es muy superior. La banca da crédito con el dinero que recibió mediante depósitos y que no es de su propiedad. Por ello, no es extraño, que en estos contratos, el estudio y análisis de riesgos así como la solicitud de garantías, debe tener una importancia primordial. Toda operación de Activo-Riesgo supone para el Banco la necesidad de asegurar y garantizar dichas concesiones.

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