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EL RATIO DE EFICIENCIA BANCARIA


Una frase habitual entre los financieros es aquella que determina que el beneficio es una opinión y la caja una realidad. No se trata de minusvalorar la necesidad que toda empresa tiene de disponer de una correcta información contable que permita a los gestores tomar las decisiones más idóneas sino de reconocer que, frente a la evidencia y exactitud que supone la cantidad de dinero disponible, el beneficio contable tiene un cierto componente subjetivo. Por ese motivo, el análisis empresarial y también el bancario deben separar la rentabilidad real del negocio del beneficio contable obtenido.

El beneficio del negocio bancario lo estudiamos en una Nota específica – Las Cuentas de resultados de la Banca – en la que definíamos los diversos conceptos que lo componen.

Uno de los conceptos más determinantes de la rentabilidad bancaria es el Margen Ordinario que surge de sumar al Margen de Intermediación el resto de productos obtenidos por las entidades de crédito en su negocio normal, como pueden ser comisiones y servicios bancarios. Si calculamos que porcentaje de los Activos Totales Medios (ATM) supone el Margen Ordinario de dos entidades diferentes podremos comparar homogéneamente cual es el resultado de su negocio.

Para mejorar la comparación entre diversas entidades sin necesidad de conocer el volumen de su balance es muy habitual utilizar una magnitud estandarizada a la que se denomina Ratio de Eficiencia y que puede definirse como la relación existente entre los costes de transformación y el margen ordinario.

Se trata de hallar que costes de transformación – gastos de personal y administrativos, suministros, alquileres, publicidad o tecnología entre otros ha de asumir una entidad financiera para conseguir una unidad de Margen Ordinario. De la propia definición se deduce que la eficiencia es inversamente proporcional a los costes de transformación. Por tanto, cuando una entidad anuncia que su ratio de eficiencia es del 55% lo que quiere transmitir es que para conseguir un ingreso de cien euros ha de gastar cincuenta y cinco. Lógicamente el ratio de eficiencia será mejor cuanto más pequeño sea y viceversa.

La entrada de España en la Comunidad Económica Europea y el fin de la crisis bancaria iniciada a finales de la década de los setenta obligaron a la banca española a modernizarse. Para ello se pusieron en práctica una serie de políticas estructurales que se basaron en el aligeramiento de la regulación bancaria, la apertura a nuevos mercados y la liberalización del sector que permitió a las entidades desarrollar negocios de banca universal frente a la obligada especialización previa que, por ejemplo, separaba bancos comerciales e industriales. También surge en esa época la bancarización de las tradicionales Cajas de Ahorros y el desarrollo más profesionalizado de las Cooperativas de Crédito, sector constituido básicamente por las Cajas Rurales.

El Banco de España y las patronales sectoriales – Bancos, Cajas y Cooperativas – impulsaron la modernización acelerada del sector mediante la colaboración de distintas entidades en proyectos conjuntos como la implantación de redes de cajeros o la normalización de las comunicaciones y procedimientos bancarios. Así, las viejas Cámaras de Compensación desaparecieron y los efectos empezaron a no truncarse o, lo que es lo mismo, a quedarse físicamente en la entidad donde habían sido ingresados sirviendo como justificantes los apuntes informatizados. El desarrollo de la gestión informatizada bancaria simplificaba la administración tanto del sector financiero como de sus clientes.

Y por último el prolongado proceso de concentración bancaria ha creado claras economías de escala que ha contribuido a mejorar los ratios de eficiencia. Como vemos en el Cuadro adjunto la reducción y concentración de entidades ha sido una constante en los últimos veinte años.

Evolución del número de Bancos y Cajas en España.

Evolución del número de Bancos y Cajas en España.

El cambio de forma jurídica de Caja de Ahorros a banco ha sido realizado por todas las Cajas excepto Pollensa y Onteniente. Si añadimos a ello la absorción de entidades con problemas – Unnim por BBVA; CAM por Banco de Sabadell, Banco de Valencia por Caixabank o Cajasur por BBK, entre otros-, las fusiones entre entidades, las nacionalizaciones – Bankia, Nova Caixa Galicia y Catalunya Caixa – o las tomas de participación del FROB en otras Cajas podemos concluir que el proceso de concentración ha finalizado por desaparición de los protagonistas.

Igualmente, aunque sin graves problemas de solvencia, las Cajas Rurales han iniciado un camino de concentración en diversos esquemas, siendo el mayor el que se ha generado en torno a Cajamar.

La mejora de los ratios de eficiencia conseguidos a lo largo de estos años es fruto de la unión de todos los factores enunciados. El ratio de eficiencia mejora o por el aumento de los ingresos a un ritmo mayor que el de los costes o por la disminución directa y lineal de los costes. Es lógico que la utilización intensiva y prolongada de las nuevas tecnologías hayan ayudado a ese objetivo. El despliegue de cajeros automáticos, la popularización de las tarjetas de débito y crédito y sobre todo, la banca electrónica eran casi quimeras en los años setenta y hoy son realidades consolidadas. Bien es cierto que la aplicación de las TIC no ha sido algo continuo sino que ha respondido más bien al concepto de oleada. En los años setenta la informatización se reducía a facilitar la automatización de procesos tanto en los servicios centrales como en la red de oficias. Más tarde se inicia el control de riesgos mediante programas de scoring y ya a finales de los ochenta se informatiza el canal de distribución de productos y servicios (cajeros automáticos, terminales punto de venta, banca telefónica, etc.). Este planteamiento supuso un importante ahorro de costes que, al reducir las labores administrativas asociadas a la actividad bancaria permitió ampliar las redes comerciales. O visto desde otra perspectiva redujo el gasto y aumentó el ingreso.

La irrupción de internet en la gestión bancaria ha supuesto una revolución al convertir a la red en el canal básico de distribución de productos y servicios bancarios. Además contribuye a reducir los costes al descargar de trabajo a las oficinas a la vez que aumenta el conocimiento que tiene la entidad de sus clientes.

La cuenta de resultados acaba incluye conceptos subjetivos como amortizaciones o depreciaciones. También hay partidas como los impuestos cuyo importe, como no puede ser de otra manera, es decisión del legislador y no del gestor bancario. Por todas estas razones la forma de obtener datos claros y determinantes sobre la salud del negocio bancario es el análisis del Ratio de Eficiencia.

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NOTAS SOBRE “EL BENEFICIO BANCARIO.”

EL BENEFICIO BANCARIO DEBE SER FINANCIERO.

LAS CUENTAS DE RESULTADOS DE LA BANCA.

EL RATIO DE EFICIENCIA BANCARIA.

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