EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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PENSIONES: PÚBLICAS Y PRIVADAS


La Ley de Planes y Fondos de Pensiones de 1987 nació con la voluntad de volver a crear sistemas privados de previsión. Y digo volver a crear porque las asociaciones de socorros mutuos han existido desde siempre, fueran las hermandades gremiales de la Edad Media o el Montepío de Toreros fundado a principios del siglo XX por Ricardo Torres, Bombita. Sean públicos o privados, los sistemas de previsión social tienen una estructura similar: sus miembros aportan fondos que recibirán cuando se produzca la circunstancia asegurada. Lo obtendrán en efectivo – pensiones – o en especie – seguros de enfermedad o accidente.

El bienestar futuro de la población retirada es una cuestión de sensibilidad social y de justicia. La ciudadanía demanda pensiones que garanticen una jubilación digna y que alcancen o cuando menos se acerquen a los salarios de los trabajadores en activo. Pero también lo es de desarrollo económico ya que la demanda creciente de bienes y servicios por parte de los jubilados es fundamental para una economía tan volcada en el sector terciario como la actual.

Retrato de un anciano. Ilustración. Luis G. Chacón.

Retrato de un anciano. Ilustración. Luis G. Chacón.

La función del estado es garantizar las pensiones administrando correctamente las cantidades aportadas por los ciudadanos para ese fin. En España, el Tribunal Supremo ha reiterado el carácter de prestación social de las pensiones públicas lo que significa que el estado no está obligado a asegurar los ingresos previos del pensionista. Su misión primordial será generalizar las pensiones mínimas aunque sea a costa de separar cada vez más las medias y altas de los últimos sueldos en activo. En este caso, si los ciudadanos con rentas altas quieren mantener su nivel de vida será necesario que existan sistemas complementarios de pensiones.

Junto a esta razón de carácter social, la existencia de Fondos de Pensiones privados refleja un no menos importante objetivo económico, consistente en elevar la tasa de ahorro y favorecer la inversión a largo plazo. Este efecto beneficioso para la economía, se debe a que los planes de pensiones privados se basan en el sistema de capitalización, lo que permite a los mismos una importante acumulación de recursos monetarios.

El sistema español se plasma en el artículo 41 de la Constitución cuyo texto es el siguiente: Los poderes públicos mantendrán un régimen de Seguridad Social para todos los ciudadanos que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia y prestaciones complementarias serán libres.

Se basa en la denominada teoría de los tres pilares que defiende la existencia de un primer nivel estatal y generalizado que cubra todas las pensiones asistenciales destinadas a aquellos ciudadanos que no han realizado suficientes aportaciones al sistema para devengar el derecho a la pensión y a quienes les ha sido imposible realizar aportación alguna como discapacitados físicos o psíquicos, menores de edad, emigrantes en países sin sistemas asistenciales, etc.

Un segundo nivel de carácter profesional cofinanciado por el Estado, las empresas y los trabajadores, basado en el sistema de reparto. Así, el dinero con el que se pagan las pensiones actuales proviene de las aportaciones que realizan los trabajadores activos. Aunque hoy existe un Fondo de Reserva a nadie se le escapa que en momentos de baja natalidad o de elevado paro es difícil de mantener el equilibrio interno del sistema. Una de las claves para su adecuación a las futuras circunstancias y para la sostenibilidad financiera del sistema está en restablecer esos equilibrios básicos. Si no es posible un aumento de las cotizaciones deberá producirse una disminución de las prestaciones o una contención del crecimiento de los beneficiarios.

Si disminuimos las prestaciones deberemos convencer a los ciudadanos que para mantener su nivel de vida deberán complementarlo. El problema reside en quienes están muy cerca de la edad de jubilación ya que no disponen de tiempo para generar ahorro suficiente y no sería justo perjudicar a los que previamente han colaborado. La solución más justa es calcular la prestación utilizando toda la vida laboral o mejor, la suma de las cantidades realmente aportadas

b.- Otra medida necesaria es contener los beneficiarios retrasando la edad de jubilación. Es claro que ha aumentado la esperanza de vida y que los compromisos de pago de los sistemas de pensiones se alargan. Por otra parte las nuevas generaciones se incorporan más tarde al mercado laboral ya que lo hacen con más edad que sus padres al dedicar más años a la formación cotizando, por tanto, un menor número de años.

La adecuación del sistema de pensiones público debe analizarse desde su propio equilibrio interno que como sabemos está en evidente peligro. No es sensato pretender que en un futuro el déficit de la Seguridad Social se financie vía impuestos, pues al fin y al cabo daría igual que elevar las prestaciones abonadas por los cotizantes.

La demografía prevista nos presenta una cierta inversión de la pirámide poblacional dado el aumento de la esperanza de vida y la menor natalidad. Por tanto se debe reducir el gasto en pensiones sin elevar las cotizaciones que incluso deberían reducirse para permitir una mayor creación de empleo y una mejora de las condiciones económicas nacionales.

3.- Un tercer nivel de carácter complementario, libre y privado, basado en las aportaciones exclusivas de empresas y particulares, con un sistema de capitalización financiera. La alternativa de un cambio radical hacia un sistema de pensiones íntegramente privado no es asumible, entre otros motivos porque nuestra sociedad está claramente apegada al sistema público.

Pero, además, hay diversas circunstancias que lo desaconsejan: En primer lugar, se crearía un sector marginal de población, entre quienes por diversas circunstancias no hubieran podido conseguir un nivel económico suficiente para su jubilación. Dicha distorsión es inadmisible en una sociedad que como la nuestra incluye entre sus principios ideológicos, constitucionales y culturales la defensa de valores como la libertad, la solidaridad y la dignidad del individuo. Este conjunto de ciudadanos se vería obligado a ampliar su vida laboral o a desarrollarla en sectores de economía sumergida sin la protección básica que debemos exigir a una sociedad desarrollada. Por otra parte haría desaparecer una de las causas evidentes de la existencia del estado como sistema de organización política; la protección de los ciudadanos.

Hay que corregir los excesos del sistema actual y una de las soluciones más plausibles sería exigir al ciudadano su cuota parte de responsabilidad en su propio futuro y ello pasa por la creación de sistemas complementarios de pensiones.

La igualdad no es tratar a todos del mismo modo, sino desigualmente a los desiguales. Si entendemos que el estado es el garante de nuestra libertad y nuestra seguridad, podemos exigirle que nos asegure una vejez digna, pero no que nos mantenga el nivel de vida. Quienes disponen de rentas medias y altas a lo largo de su vida laboral deben aceptar que no pueden transferir su responsabilidad al resto de la sociedad. Igualmente hay que dejar claro a los ciudadanos que sus aportaciones a la Seguridad Social pública crean un flujo financiero común a todos y no individualizado, puesto que se basa en principios de solidaridad.

Es aquí donde entran los planes complementarios de pensiones, que no deben descartarse sin estudiar con detalle sus méritos intrínsecos, siendo probablemente la mejor manera de preservar un sistema de pensiones público de forma duradera.

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NOTAS SOBRE “EL SISTEMA DE PENSIONES”

PENSIONES: PÚBLICAS Y PRIVADAS.

PENSIONES: ¿CAPITALIZACIÓN O REPARTO?

PENSIONES: DO UT DES.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (I) EL FRÁGIL EQUILIBRIO.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (II) INJUSTICIAS.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (III) ABUSOS INDESEADOS.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (IIII) CUESTIÓN DE POBLACIÓN.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (V) LA EXIGENCIA DE UN FONDO DE RESERVA.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (VI) RESPONSABILIDADES PÚBLICAS Y PRIVADAS.

PENSIONES: LA OPCIÓN PRIVADA.

BASES FINANCIERAS DE LOS PLANES DE PENSIONES.

LAS POLÍTICAS DE INVERSIÓN DE LOS PLANES DE PENSIONES.

 

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4 comentarios

  1. Misael dice:

    D. Luis,

    Pues parece que hoy no voy a estar muy de acuerdo que digamos con vd.

    El sistema actual de pensiones, tal como está funcionando, sólo sirve para mantener el status quo de perceptores y de políticos por aquello de mantener la “paz social”. Los aportadores al sistema están TIRANDO EL DINERO. No es JUSTO que YA sepamos que los actuales perceptores, habiendo cotizado menos, reciben más que los futuros perceptores: que empiecen ya a bajar pensiones: ¡ ya ! La constitución, ha quedado demostrado suficientemente y dicho por su ex presidente Pascual Sala, se puede releer según conveniencias, de modo que el político de turno la utilizará torticeramente para hacer creer que dice lo que no dice.

    En Expaña se ha abusado de las pensiones mínimas. Cada vez que Zapatero ha subido a Rodiezmo ha subido las pensiones mínimos, pero dándole un bocado a la hucha de la seguridad social.
    La solidaridad se practica con el dinero de uno y no con el de los demás.
    Si para ganar elecciones hay que subir las pensiones mínimas, luego que no se extrañe más de uno del aumento de economía no normalizada. ¿ qué me dice vd. de las fantásticas jubilaciones y prejubilaciones de empleados de telefónica, banca (perdón por lo que toque), etc.. ? ¿ Qué pasa, que mientras el sistema aguanta pues alé ? ¿ qué me dice de invertir la caja de pensiones de la S.S. en deuda expañola ? ¿ Eso lo pone también la Constitución ? Hasta hace cuatro días como quien dice, los EVI daban la invalidez por cualquier cosa. ¿ qué me dice idem de las bajas laborales (IT) donde las médicos “pasan” totalmente de ejercer como garantes de la fiabilidad la concesión de esas prestaciones ? etc, etc.

    Por cierto, ¿ dónde están los inmigrantes que iban a facilitar que se cobraran las pensiones futuras ? ¿ Hay algún estudio donde se pueda comparar lo aportado y lo recibido por estas personas ? ¿ Puede ser que la política papelé para todos no haya sido demasiado eficiente ? preguntado todo con la mayor de las ironías. ¿ Dónde quedaron las políticas de favorecimiento de la natalidad ? ¿ dónde las ayudas a la familia? ¿ Qué habría sido de Expaña si el 1,5 millones de niños abortados hubieran podido obtener la nacionalidad española ? De aquellos barros estos lodos.

    La Seguridad Social es una auténtica estafa piramidal. Que los políticos gestionen la caja de la Seguridad Social, es garantía de mala gestión excusada con “derechos sociales”, “igualdá” y otras gaitas. ¿ Acaso en Grecia, la mala gestión no ha sido claramente, la que se ha cargado el sistema, un sistema donde los peluqueros eran trabajadores de riesgo ? Es necesario que “claramente” el que más aporte más reciba, si no hay sistema meritocrático se acaba este monopoly por tramposo.

    Resumiendo: el problema de las pensiones, a mi modo de ver, es un problema de gestión, mala gestión y despilfarro: exceso de complemento a mínimos, prejubilaciones escandalosas de sectores de miles de personas, sectores favorecidos (minería, diputados, pilotos de vuelo,…), gestión eficiente y controlada del gasto. Como vd. plantea, la seguridad social, las cotizaciones se quedarán como un impuesto by the face… vaya, vaya… como la consejera catalana del ramo kultural que ayer proponía un impuesto horizontal por persona, consumidora o no de cine, para recaudar para los pobrecitos del lobbie cinéfilo…
    Saludos.

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    • No creo que estemos tan en desacuerdo. Sobre las pensiones quiero escribir una serie de artículos. En este he querido plantear que las pensiones son una cuestión de justicia y una necesidad económica. Que el estado garantice las pensiones no significa que deba pagarlas con los impuestos. El dinero de la pensión ha de ser finalista. El problema del sistema de reparto es que no puede quitarse de golpe pero hay que evolucionar hacia un sistema de capitalización.
      Y coincidimos absolutamente en que es un problema de mala gestión y de despilfarro que además es muy injusto en su planteamiento, como explicaré en próximos artículos que espero le gusten.
      Un saludo

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  2. Misael dice:

    D. Luis,

    Qué bien dibuja vd. Es vd. un genio: dominio de las humanidades, la plástica y la ciencias matemáticas, o por lo menos las contables 😉 De verdad, felicidades.

    Fue fallo mio. Pensé que el artículo reflejaba su opinión sobre las pensiones. Y ya veo que es un planteamiento teórico inicial.

    Para mi la idea que lo circunda todo es: “los políticos tenían que haber sido exquisitos en la gestión de algo tan ‘delicado’ como la gestión de la Seguridad Social, y lejos de ello han dilapidado los recursos”. Con esto y otros muchos casos, queda demostrado que el menos en Expaña, por el carácter de sus gobernantes, debe disminuirse la cantidad de asuntos sometidos al poder político porque su gestión suele ser arbitraria. Las pensiones deben ser gestionadas por técnicos, con levísimas modificaciones de carácter político.

    Saludos

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