EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

Inicio » Finanzas para todos » Cosas de las Finanzas » LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (I) EL FRÁGIL EQUILIBRIO

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (I) EL FRÁGIL EQUILIBRIO


Las pensiones, y así lo comentábamos en una Nota anterior no son un regalo del estado. Es más, el estado nunca ha regalado nada. Su misión puede ser la de actuar como un prestador de servicios mínimos para el ciudadano y asegurador de determinadas contingencias: desempleo y pensiones, básicamente. En el primer caso, los servicios recibidos por los contribuyentes han sido previamente pagados por ellos, vía impuestos. Bien es cierto que es imposible que las cantidades aportadas y recibidas sean idénticas pero tampoco es verdad – y a ello dedicaré alguna Nota posterior – que haya un sector social que pague mucho más de lo que recibe, aunque sea una de esas verdades indemostrables y comúnmente admitidas. En el caso de las prestaciones por desempleo y las rentas por jubilación, la única misión del estado es garantizar los retornos a los beneficiarios de las cantidades aportadas por ellos previamente y a lo largo de una serie de años.

No es necesario realizar grandes estudios para llegar a la conclusión de que el sistema de pensiones tal y como se concibió no es viable y requiere reformas para garantizar su futuro. Ahora bien, debemos huir de los planteamientos apocalípticos tanto como de los complacientes. Una estructura como esta no puede caer en el corto plazo puesto que las tendencias del volumen de población activa, de los beneficiarios y de las cantidades recaudadas no sufren, por su propia estructura, vaivenes bruscos. Tampoco, lógicamente, debemos dejarlo pasar esperando tiempos mejores que den una solución milagrosa al problema.

Lo primero que hay que dejar claro a los ciudadanos es a cuanto asciende su aportación al sistema de pensiones. Basta con mirar un recibo de nómina y comprobar que, actualmente, para generar derecho a pensión, los trabajadores pagan un 4,70% y las empresas el 23,60% del salario bruto. Total, un 28,30%. Lógicamente, todo el coste cae sobre el trabajador aunque aparezca separado en dos conceptos. Pensemos que la productividad de un empleado debe ser suficiente para cubrir su coste salarial íntegro (sueldo más cotizaciones sociales, que incluyen, además de lo destinado a pensiones, un 7,95% del salario bruto que se destina a desempleo, formación y FOGASA) así como los gastos directos e indirectos necesarios para su trabajo y el beneficio bruto de la empresa, parte del cual acaba en las arcas del estado.

Olvidémonos de conceptos como inflación o tipo de interés que para este razonamiento haremos equivaler a cero. No estamos haciendo un análisis financiero sino una sencilla explicación del sistema. Por tanto, suponiendo que esas cantidades se guardaran para pagar la pensión futura de cada cotizante, este necesitaría tres años y medio (100%/28,30%=3,5) para conseguir ahorrar el equivalente a un año de sueldo.

Ahí tenemos el dato fundamental de toda la ecuación. Cada tres años y medio ahorramos lo suficiente para obtener el equivalente un año de pensión, si queremos cobrar lo mismo. Pero si en 1970 la expectativa de vida de un jubilado era de diez años y hoy es de veinte, el problema queda expresado de modo meridiano. Con el mismo esfuerzo contributivo pretendemos abonar pensiones más altas y durante más tiempo. Difícil reto para el sistema. Para ahorrar esos veinte años de pensión requeriríamos trabajar y cotizar setenta (3,5*20=70) lo que es absolutamente implanteable.

Como la pensión a recibir se calcula de acuerdo con las aportaciones realizadas, si el sistema no se revisa cuando cambian las situaciones acabará quebrando. La realidad es que es difícil aumentar mucho más el período de cotización ya que cotizar más de cincuenta años significaría empezar a trabajar con la edad mínima – dieciséis – y jubilarse a los sesenta y seis. En caso de aquellos que amplían su formación, si inician su vida laboral con veinticinco su jubilación se realizaría a los setenta y cinco. En ambos casos, cotizar cincuenta años  generaría un ahorro suficiente para algo más de catorce anualidades de pensión (50/3,5=14,2).

No parece necesario realizar muchos más cálculos para dejar claro a cualquier ciudadano razonable que la ecuación es imposible.

Supongamos una cotización media de cuarenta años. Da lugar a un ahorro suficiente para once años y medio (40/3,5=11,4). Si nos jubiláramos a los setenta, alcanzaría hasta los ochenta y dos, lo que está bastante cerca de la esperanza de vida actual. Además, si la pensión se reduce un poco, por ejemplo un 10% la ecuación se reequilibra ((40/3,5)/0,9=12,7).

Visto así, es claro que hay que aumentar la edad de jubilación y reequilibrar el retorno de los pensionistas porque la idea de vivir más, trabajar menos tiempo y cobrar durante más años una pensión no se sostiene financieramente. Más, cuando se han animado durante años las prejubilaciones y la terrible lacra del paro juvenil hace que el acceso al mercado laboral se retrase hasta edades, no hace mucho, inconcebibles. De todos modos, la calidad de vida actual, la cantidad, cada vez mayor, de trabajadores con actividad más intelectual que física y la informatización de las estructuras empresariales que reducen la carga de trabajo no hace demasiado oneroso el hecho de trabajar hasta los setenta años. De hecho, hay profesiones en las que las prejubilaciones y la edad real de jubilación hacen que el desperdicio de capital intelectual sea indecente.

En próximas Notas de esta serie seguiremos comentado otros desequilibrios, las soluciones aportadas al sistema público de pensiones y la necesidad de generar ahorro privado para complementar los mínimos ofrecidos por el estado como garante de las pensiones.

-oOo-

NOTAS SOBRE “EL SISTEMA DE PENSIONES”

PENSIONES: PÚBLICAS Y PRIVADAS.

PENSIONES: ¿CAPITALIZACIÓN O REPARTO?

PENSIONES: DO UT DES.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (I) EL FRÁGIL EQUILIBRIO.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (II) INJUSTICIAS.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (III) ABUSOS INDESEADOS.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (IIII) CUESTIÓN DE POBLACIÓN.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (V) LA EXIGENCIA DE UN FONDO DE RESERVA.

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (VI) RESPONSABILIDADES PÚBLICAS Y PRIVADAS.

PENSIONES: LA OPCIÓN PRIVADA.

BASES FINANCIERAS DE LOS PLANES DE PENSIONES.

LAS POLÍTICAS DE INVERSIÓN DE LOS PLANES DE PENSIONES.

Anuncios

3 comentarios

  1. Misael dice:

    D. Luis,

    De acuerdo en casi todo, menos en que:

    Primero. El pensionista no espera recibir mismo importe de pensión que sueldo de trabajador de activo. Se “descuenta” que el pensionista tiene menos gastos que la persona “activa”, por tanto su pensión podría ser inferior a su salario de trabajador activo. Los 3,5 años podrían dar para pagar 2,5 años de pensión.

    Segundo. Los muchísimos excesos cometidos con las arcas de las Seguridad Social, si pensáramos que en el futuro se suprimirían, ¡algo no esperado! también ayudarían a que hubiera más fondos y por tanto habría más dinero disponible para las pensiones justamente asignadas.

    Tercero. La caja de la S.S. deberá complementarse con impuestos para poder pagar las pensiones. Lo que no parece lógico es que los que contribuimos hoy a que el “chiringuito” de la S.S. funciona, mañana nos veamos con pensiones míseras después de haber cotizado 30 o más alis, porque podríamos pensar que hemos contribuido como necios a mantener el organigrama del estado y la paz social, para que poco a poco, sin hacer mucho ruido perdamos derechos, que si han disfrutados nuestros padres.

    Cuarto. No es lógico el aumento de la edad de jubilación si tenemos en cuenta que en nuestro mercado laboral YA, los mayores de 50 años desempleados son un colectivo en auge. No niego que haya profesiones que a los 70 años puedan ejercer, pero no pienso lo mismo para profesionales de la construcción, albañilería, etc… por no decir que en todo caso los 70 años son una edad a la que se llega con las facultades muy mermadas, y sólo en muy contados sitios, donde el dinero de los impuestos ayuda a hacer la “vista gorda” en cuanto a productividad del trabajador, pueden estos trabajadores mayores obtener o mantener un puesto de trabajo. Porque hay que tener muy presente que .el aumento de la esperanza de vida no lleva aparejado un mantenimiento de las condiciones síquicas o físicas necesarias para ser capaz de desempeñar un puesto de trabajo con un mínimo de eficacia. Y ahondando más, vemos que las políticas activas de empleo focalizan su atención en los jóvenes, obviando a los mayores. Véase la tarifa plana de cotización de autónomos sólo para menores de 30 años.

    Saludos.

    Me gusta

    • Bien, varias cosas. Es claro que el pensionista asume que la pensión será inferior al último salario recibido, pero eso no elimina la ecuación básica del equilibrio del sistema de pensiones que es algo que no se explica al ciudadano. Por ejemplo, una cotización de cuarenta años con una pensión del 75% del salario permite un retorno de quince años, que es suficiente para conseguir el equilibrio. Lo que yo defiendo es que haya claridad en los planteamientos y no paternalismos demagógicos.
      La edad de jubilación no debería ser única. El sistema actual, basado en el igualitarismo hace equivalente la edad de jubilación de un albañil que inicia su vida laboral con 18 años que la de un profesor universitario que los hace a los 26, por ejemplo. El primero cotizará 47 años hasta los 65 y el segundo 40. Pero ambos tienen trabajos distintos. Por eso en la siguiente Nota incidiré en las injusticias del sistema actual.
      En fin, como verá es un asunto complejo pero que quiere plantearse como una gracia del estado cuando debería plantearse como un retorno del esfuerzo individual de cada ciudadano.

      Me gusta

  2. Misael dice:

    Pues claro que si D. Luis, claridad es lo que hace falta, pero se huye de ella porque así hay “margen” para disponer arbitrariamente del fondo de la seguridad social y utilizarlo como los señores de antaño que a su paso tiraban dádivas. No veo mal las políticas sociales como las pensiones mínimas, pero que se explique que lo que se da con la mano derecha se quita con la izquierda de la hucha común, y se cuide muy mucho cuanto se revalorizan, no vaya a ser que convenga cotizar 15 años porque total la diferencia con el que cotiza 40 no es mucha.

    ¿ Ha visto vd. como las eléctricas especifican bien clarito lo que es gasto de energía y lo que es impuesto ? Pues en los recibos de la nómina tendría que venir dos partidas desglosadas en negrita: el coste total del trabajador y lo que se lleva el trabajador a casa: el resto ya se sabe quien se lo lleva: papaíto estado, que más que un padre parece un hijo nini. Es necesario que la población tome conciencia de que el estado sólo es administrador y no tiene porque usurpar lo que no es suyo con aquello de las “políticas sociales” que lo mismo valen para un “cosio” que para una “sartená”.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: