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LA BANCA TRAS EL RENACIMIENTO


Durante la Edad Media son las ciudades italianas el centro financiero más importante; principalmente Génova y Venecia. Realizaron préstamos a monarcas y propietarios agrícolas con sus propios recursos. Desde el punto de vista técnico, parecen haber sido predecesores directos de la contabilidad por partida doble, formalizada por fray Luca Pacioli en 1494 en su obra Tractatus particularis de computis et scripturis, pero de la que hay constancia anterior en el registro de un banco de Pisa, claramente de doble entrada, fechado en 1336, y en otro de los Masari (recaudadores urbanos) de Génova, de 1340.

Santa María del Mar. La famosa Catedral del Mar. Barcelona (España).

Santa María del Mar. La famosa Catedral del Mar. Barcelona (España).

El amplio desarrollo comercial del renacimiento dio un considerable impulso a la Banca, hasta el punto de que algunas familias de banqueros como los Médici, los Welser y los Fugger se convirtieron en auténticas potencias políticas. Los Médici, fueron primero gonfalonieros, luego Señores de la República de Florencia y más tarde Duques de Toscana. Emparentaron con varias Casas Reinantes amén de dar a la Iglesia tres Papas, León XClemente VII y León XI. Los Welser abrieron factorías en Santo Domingo y explotaron minas de plata en México consiguiendo además, en 1528 la exclusividad para la conquista y colonización del territorio comprendido entre el Cabo de la Vela (Colombia) y Maracapana (Venezuela), siendo los primeros europeos no latinos que iniciaron el proceso colonizador en América. Los Fugger, conocidos en España como Fúcares,  financiaron la elección de Carlos I de España como Sacro Emperador Romano en 1520 con lo que adquirieron una influencia decisiva en toda Europa que llegó hasta que en 1607 quebró la Banca Fugger y poco después el resto de la empresa. A finales del siglo XVII abandonaron las finanzas convirtiéndose en aristócratas y latifundistas.

A principios del siglo XIV los Peruzzilos Bardi y los Médici cargaban en Florencia tipos entre el 7% y el 15%, pero si se realizaban a extranjeros subían al 30%. Los beneficios de la casa Peruzzi oscilaban entre el 14 y el 30 % del capital invertido y en los Países Bajos la banca por antonomasia eran los Louchard.

En España el auge bancario se centró en la Corona de Aragón, tanto en Barcelona, como Tortosa, Valencia, Perpiñán, Gerona y Lérida. La expansión se detuvo bruscamente en 1381, cuando se sucedieron problemas de sobreproducción, quiebras municipales, estrechamiento del mercado de capitales, etc. La quiebra masiva de bancos también afectó a grandes casas italianas como los Scali (1327), Bonnacorci, Usani, y Corsini (1341) y Barbi, Peruzzi y Acciajuoli (1343). Pero, a la vez que los viejos mercaderes se convertían en banqueros,  y algunos quebraban, nacía la banca pública. La crisis de 1.381 produjo la quiebra de muchos de estos banqueros privados lo que movió a las autoridades municipales a intervenir esta actividad. En respuesta a esta situación crítica se fundó en Barcelona la Taula de Canví (en catalán, tabla o mesa de cambio, es decir, un lugar donde cambiar monedas y divisas) que se considera el primer banco público de Europa. Fue propuesta al Consell de Cent el 25 de abril de 1400, se inauguró el 20 de enero de 1401 en la Lonja de Barcelona donde se situó una Taula o mesa cubierta con un tapiz con el escudo de armas de la ciudad y quedó definitivamente organizada en 1412. Pero sus resultados fueron a la larga desfavorables, ya que apartaron los capitales del país de las grandes operaciones financieras, centrándose en el préstamo a la municipalidad y en 1468 hubo de procederse a declarar la suspensión de pagos. Se ofreció a pagar la deuda consolidada a los acreedores al 5 por ciento por anualidades y se liquidó totalmente en 1575.

En el sentido estricto del término, no existieron Bancos durante el siglo XVI salvo en España y algunas ciudades italianas. El período que va hasta el siglo XVIII supone la consolidación de la Banca como agente económico primordial desapareciendo progresivamente la presencia de los negociantes y mercaderes como sustitutos de los banqueros.

El profesor De Roover ha propuesto la denominación de mercaderes-banqueros, pues su actividad primordial fue el comercio. A finales del siglo XVI, la desaparición de la Banca privada, incapaz de suplir las necesidades crediticias dio lugar al desarrollo de la Banca Pública, municipal y estatal, que acabó dando lugar a lo que hoy conocemos como Bancos Centrales. A su vez, los viejos cambistas evolucionaron hacia la banca privada de emisión.

La circulación de moneda de cobre, muy abundante durante el siglo XVII, resultaba incómoda, por su peso y poco valor. Este inconveniente fue obviado con la aparición de la moneda fiduciaria. Si bien existían precedentes ya a finales del siglo XV, como los Vales con que el Conde de Tendilla pagó a sus soldados en el sitio de Alhama durante la guerra de Granada, su uso comenzó en 1661 en el Banco de Estocolmo sucursal del Wisselbank de Amsterdam. A los acreedores o depositantes se les entregaron promesas de pago, verdaderos billetes, cuyo texto impreso era el siguiente:

El portador de este billete de crédito puede reclamar ante el  Banco de Estocolmo  bajo el número 00000, la suma de 00000 monedas de cobre. Lo certificamos aquí mismo los abajo firmantes, comisionados del Banco y contadores, y también lo atestigua el sello del Banco, impreso al lado. Dado en el Banco de Estocolmo, año 0000. (Suma en cifras). Firmas y sello.

Si bien la emisión de estos billetes desapareció en 1664, el procedimiento se difundió a Inglaterra. El siglo XVII supone un punto de inflexión en las técnicas bancarias, gracias al desarrollo de la Banca inglesa continuadora de los célebres banqueros italianos de la Edad Media, que habían desarrollado instrumentos como la transferencia, o la letra de cambio, que evitaban los movimientos de efectivo y daban paso al documento como base de la economía financiera.

Los capitales privados eran ofrecidos a los orfebres de la City Londinense, que empezaron a efectuar préstamos utilizando, no sus fondos propios como hacían hasta ese momento sino los de sus clientes. En este momento se consolida la intermediacion financiera. Los orfebres recibían depósitos para su custodia y para efectuar pagos e introdujeron la práctica de entregar a sus clientes billetes u órdenes de pago denominadas goldsmiths’ notes, que eran auténticos billetes al portador. Esas operaciones les permitían pagar intereses a los impositores en lugar de cobrarles derechos de custodia, lo que hacía más competitivos sus negocios a la vez que más rentables. Más adelante advirtieron que podían realizar dichos préstamos sin tener en cuenta los vencimientos de los depósitos, dada la rotación constante de todos los activos, iniciándose los llamados Depósitos a la vista y la moderna emisión fiduciaria, sobre todo con los billetes del Tesoro del Banco de Inglaterra. Como consecuencia lógica de los documentos pagaderos a la vista, surgió sobre 1.670 el cheque, el más antiguo de los que se conserva tiene fecha de 11 de julio de 1.676.

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