EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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EMPRESARIOS MALGRÉ LUI


Le médecin malgré lui, conocida en español como El médico a palos, es una divertida farsa de Moliére cuya trama gira alrededor de los riesgos que supone lanzarse a cualquier actividad más por miedo o necesidad que por convencimiento. Su protagonista es un leñador llamado Sgaranelle, tan divertido y alegre como juerguista y bebedor. Su esposa, la ingeniosa Martina, harta de su modo de actuar, decide darle un buen escarmiento cuando se cruzan por su camino Valerio y Lucas, sirvientes del rico Geronte que buscan un médico que cure a la única hija de su amo de la extraña enfermedad que le aqueja. Como Sgaranelle trabajó algún tiempo para un famoso galeno, aprendió, por mera observación, algunos rudimentos de medicina, además de algo de latín. Así que Martina convence a los sirvientes de que su esposo es, realmente, un reputado pero excéntrico doctor que a veces olvida su profesión y sus artes aunque las recuerda después de recibir una buena tunda de palos. Para convencerlos, recurre a todo tipo de exageraciones y llega a afirmar que lo ha visto hacer revivir a algún muerto. Entonces, Lucas y Valerio parten en su busca, alegres y llenos de esperanza. Aunque lo encuentran en un claro del bosque cortando leña y les sorprende su rústico atuendo, no ponen en duda a Martina. Le explican qué les ha llevado hasta allí y le piden que acuda a casa de su señor. Lógicamente, Sganarelle niega repetidamente su condición de médico hasta que magullado y apaleado por los dos sirvientes del rico Geronte acaba admitiéndolo.

A partir de aquí, la trama avanza en una farsa romántica, pues la enferma Lucinda sólo finge sus males pues desea casarse con su amado Leandro y no con aquel a quien su padre ha elegido. Sganarelle ayuda a la joven pareja a huir. Geronte descubre el engaño y manda ahorcarle por impostor, pero se salva – en una especie de happy end hollywoodiense, avant la lettre – porque en el último momento se conoce que Leandro ha heredado una inmensa fortuna, momento en el cual, se convierte en el yerno ideal para el viejo Geronte.

Los sgaranelles de estos días no se hacen pasar por médicos; muy a su pesar, o malgré lui que dicen los franceses, se están viendo obligados a convertirse en eso ahora tan de moda que son los emprendedores. Cada vez es más habitual encontrarse con profesionales y trabajadores sin vocación empresarial que tras ser apaleados por la languidez del mercado laboral, la presión gubernamental, la necesidad de mejorar unos ingresos menguantes y sustituir unos ahorros esfumados están siendo obligados a base de palos a montar un negocio o iniciar una actividad profesional. Si la única motivación para ello es buscar una salida al desempleo, la probabilidad de éxito se reduce drásticamente. Comentaba no hace mucho en otras entradas (El largo camino entre idea y empresa y El riesgo de emprender) el riesgo que supone inflar la burbuja del emprendimiento . El hecho de que la supervivencia de estos negocios difícilmente alcance los cuatro o cinco años solo genera frustración, desequilibrio económico y más pobreza.

Y sin embargo, el recién publicado Informe GEM 2013 plasma con crudeza esa realidad y nos deja boquiabiertos al leer que casi el treinta por ciento de las start up nacidas durante ese año respondieron a la necesidad de escapar al desempleo, sea por ausencia de expectativas de futuro o por la imperiosa búsqueda de ingresos que permitan sacar a delante una familia.

El informe se ha elaborado a partir de encuestas a la población y a expertos y concluye muy acertadamente que no puede hablarse alegremente de una recuperación del emprendimiento. Igual que ocurrió con quienes se embarcaron durante siglos para hacer las Américas, hubo quien lo hizo con ambición de poder e ínfulas de gloria pero a otros lo único que les decidió a correr semejantes riesgos fue huir del hambre y la miseria. Puede que alguno de estos últimos haya pasado a la historia pero la nómina de héroes se nutre de los primeros.

Crear una empresa supone asumir riesgos y es fundamental haberlos valorado antes y saber hasta dónde estamos dispuestos a llegar. Emprender por oportunidad no es garantía de éxito pero sí, al menos, de convencimiento. Cuando es la necesidad la que nos empuja a caminar y no la certeza de que estamos tomando la ruta correcta, nuestra actitud será pusilánime, nuestra decisión temerosa y nuestra resistencia inexistente. Por otra parte, estaremos atentos a cualquier canto de sirena que nos ofrezca una mejor opción de desarrollo profesional. De ese modo, las posibilidades de abandono o fracaso se multiplican.

El informe también concluye que hay un menor ímpetu para crecer y competir globalmente. Los proyectos empresariales son más modestos, no buscan tanto la innovación y casi renuncian a la posibilidad de desarrollarse en terceros países. Y además, la tradicional falta de apoyo financiero a nuevas iniciativas empresariales en un país donde la banca se ha limitado a pedir garantías inmobiliarias o personales antes que dedicar tiempo a estudiar en profundidad el negocio que se le plantea apoyar, no ayuda a desarrollar un tejido empresarial sólido y competitivo.

De todos modos, estas son dificultades conocidas. Lo realmente desolador del Informe GEM 2013 es el retrato de una sociedad que se ve obligada a emprender para ahuyentar el fantasma del paro y no azuzada por el hambre de fama, reconocimiento intelectual o dinero. Razones más profanas pero mucho más eficientes. Y lo más desesperante de todo es saber que muchos de estos empresarios malgré lui fracasarán porque, como escribió Séneca, nunca hay buen viento para quien no sabe a donde va.

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1 comentario

  1. misael dice:

    Genial artículo, 111% de acuerdo.

    Los eufemísticos emprendedores, son en muchas ocasiones, desempleados que utilizan sus ahorros, los de sus padres y lo que pillan del “paro” para intentar ganarse un sueldo como autoempleados. Muchos de ellos dicen “yo… lo que quiero es tener un sueldo y ya está”… y se quedan tan anchos, sin comprender que probablemente, si la cosa fuera así de fácil, habría 3 millones de autónomos más en este precario país, tantos como desempleados con y sin Tipp-Ex hay.

    Todavía recuerdo cuando Zapatero El Grande dijo aquello de que gracias a la subida de impuestos a los ricos íbamos a salir de esta. Y pensar que todos los mafos, zapateros, pajines, aídos y tantos conmilitones y conmilitonas están disfrutando de suntuosas pensiones a cargo del contribuyente medio. Lo peor es que de nada va a servir todo el sufrimiento que nos han infligido con sus políticas: el noble pueblo español aún no se ha enterado de lo que ha pasado y difícil será que algún día lo comprenda. Seguimos profundizando en la argentinización de España.

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