EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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TARA REVISITADA


Cada vez que aparece la marca de un dedo sobre la nata o el chocolate que cubre una tarta, las sospechas sobre quien ha podido sucumbir a la dulce tentación, se ciernen sobre los más pequeños de la casa. Si un leve churrete sombrea el bigote del interrogado y su dedo índice ofrece un tacto pegajoso, la sospecha se convierte en convicción. Pero los sospechosos habituales no han de ser por definición los culpables. Es más, también hay adultos golosos que a respetables edades disfrutan reviviendo travesuras infantiles.

Sin embargo es muy habitual declarar reo al niño sin mayores pesquisas. Y así, acaba siendo quien rompió el jarrón de porcelana regalo de la abuela que papá llamaba, curiosamente, el engendro que trajo mi suegra de un viaje; el que, se ve que jugando, ha esparcido la crema anti edad de mamá por el lavabo o quien, aunque nunca juegue al fútbol, ha lanzado un ajustadísimo chut con el balón de su hermano mayor que ha destrozado la cristalera del patio.

Planteamientos similares son del gusto de todo dictador o iluminado que el mundo haya sufrido. Dada su proverbial perfección, requieren de un chivo expiatorio. Y del mismo modo que el franquismo achacaba todos sus males a una fantasmal conspiración judeo-masónica, el castrismo responsabiliza de su mala gestión a un embargo económico unilateral que eleva demagógicamente a bloqueo universal. Llenaríamos libros enumerando lugares de la historia en los que se ha cargado a un grupo social, económico, étnico o religioso, la responsabilidad íntegra sobre los males del momento. Ya se sabe que siempre es bueno que haya niños.

Tampoco están ayunos de autoestima y enorme satisfacción por haberse conocido, algunos empresarios y teóricos de la economía actual cuyo niño culpable siempre es el trabajador y particularmente el que aún no ha llegado a la treintena. Son los mismos que elevan a los altares a los empresarios a la vez que denigran a los trabajadores, en una postura tan maniquea como la de los sindicalistas que cambian empresario por trabajador en la misma frase, olvidando ambos, que capital y trabajo son fuerzas tan necesarias para el desarrollo económico como complementarias. Por separado son tan inútiles como un motor y un bidón de gasolina. Solo la unión de ambas produce beneficios.

En esa línea, doña Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios de España ha propuesto la eliminación del salario mínimo y la reducción o la eliminación de las indemnizaciones por despido a la vez que afirmaba que la protección por desempleo promueve el parasitismo social entre los parados.

No olvidemos que un trabajador acogido al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) cobra la increíble y desmesurada cifra de 645,30 € mensuales que suman, incrementados en la Seguridad Social, unos ochocientos cincuenta euros y que la protección por desempleo es un seguro que se pagan los propios trabajadores.

El SMI y la protección a los parados son una cuestión de dignidad. Una sociedad abierta en un estado moderno no puede admitir que parte de sus ciudadanos no disfrute de unas condiciones de vida dignas. La señora Oriol se mueve en el ámbito del más rudo economicismo neoliberal, esa doctrina tan alejada del liberalismo clásico – defensor de la dignidad del ser humano sobre cualquier otra idea o bien -, como el estalinismo pueda estarlo de la socialdemocracia. No olvidemos que en el debate de la renta básica brillan insignes liberales como John Rawls.

Curiosamente, la señora Oriol entra en clara contradicción con su concepto del mercado cuando señala, aludiendo a los trabajadores de baja capacitación que el salario mínimo te obliga a pagar un sueldo a estos jóvenes aunque no valgan nada a la vez que denuncia, de modo un tanto patético que hay que darles un dinero que no producen. Defiende que el SMI solo se pague a trabajadores con una cierta formación hasta que no produzcan lo que cuestan. Lo que no ha dicho es a quien corresponde decidir si el trabajador produce lo que cuesta. Esta idea denota dos claros prejuicios, el primero que el empresario desea reservarse un poder omnímodo de decisión y el segundo que se sigue considerando al trabajador un gasto, cuando es la mejor inversión que puede hacer una empresa, ya que lo único imprescindible en el mercado actual es el capital humano, básicamente el intelectual.

Por otra parte, apliquemos una cierta racionalidad, ¿a quién se paga más de lo que produce? ¿En un país con cinco millones y pico de parados alguien va a contratar a los cuatro tipos que no son capaces de producir, ni mil euros mal contados al mes? No parece lógico. La devaluación de salarios en España ha sido salvaje. En un mercado como el actual en el que la mayoría de los parados está aceptando trabajos por debajo de sus capacidades y remunerados mucho peor que los puestos ejercidos con anterioridad, la soflama de la señora Oriol indigna más de lo que preocupa. Mucho más.

Y respecto a cobrar en función de lo que se produce, tampoco estaría de más volver a recordar la indecencia de algunos salarios estratosféricos y sobre todo, su falta de justificación económica. Deberíamos empezar a implementar la posibilidad legal de establecer también, un Salario Máximo Interprofesional.

Pide también otra reforma laboral que aproxime el coste de despido a la media europea de dieciocho días por año trabajado. A mí no me parecería mal que me indemnizaran con los mismos días que a un ciudadano danés sí, ya que pago los mismos impuestos, el estado me protegiera como Dinamarca protege a los suyos.

Y por último, en un inefable viaje en el tiempo hasta la cabaña del Tío Tom, se permite pedir que las empresas puedan contratar chavales sin cualificación, que hagan formación dual, con un salario inferior al mercado, hasta que produzcan lo que cobran.

Me siento generoso y pienso que no lo dice con mala intención; creo que en el fondo es una chica romántica criada en el mítico recuerdo a la tierra roja de Tara, la plantación de los O’Hara y en su papel de castiza Escarlata añora aquella tierra de caballeros y campos de algodón llamada el viejo Sur. Pero habrá que recordarle que como dicen los títulos de crédito de Lo que el viento se llevó, allí se vio por última vez al amo y al esclavo. […] ahora no son sino el recuerdo de un sueño, una civilización que el viento se llevó. Y por el inmenso respeto que tenemos a la dignidad humana y que la señora Oriol no demuestra, no queremos que vuelva.

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8 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo en el fondo, pero con un par de matizaciones.
    A. Eso de que el seguro de desempleo se lo paga el propio trabajador… te informo que el tipo de cotización del trabajador es del 1.6 y el de la empresa por ese mismo concepto es 6.7. Según mis cuentas de pagarlo uno sólo diría que es la empresa.
    B. El SMI es cualquier cosa menos el sueldo que cobra un trabajador, pues hasta ahora no me he encontrado ninguna empresa (que digo yo que las habrá, pero que no es comercio vamos) que no venga obligada a aplicar un convenio colectivo. Y puesto a hacer de la excepción la regla, el último que estudié decía que un mozo de limpieza tenía que cobrar 1.400 euros al mes, lo que si le sumas la seguridad social…
    Esta buena mujer bien podría haberse quedado calladita, o pedir lo que es justo, un SMI digno y generalmente aplicable, en todos los sectores, y fuera los convenios, pero claro así no discuten y no se justifica su puesto.

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    • Angel: no confundas al obligado al pago con quien genera el ingreso para la Seguridad Social. La empresa paga lo que el trabajador produce. Y aunque haya pocos trabajadores cobrando el SMI,los hay.
      Y el descuelgue de convenio ya es legal, no lo olvifes.
      Un saludo.

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      • Mientras se diga que un trabajador gana en España mil euros, y sin embargo el coste para la empresa sea mil quinientos, permíteme que siga confundiendo al obligado al pago con quien produce. Estoy de acuerdo contigo en el fondo, pero para que todo el mundo entendiese eso sería el trabajador el que tendría que hacer el TC, así cuando se queje de lo poco que gana, sea o no cierto que eso es otra discusión, podría elegir si echarle la culpa al empresario por no darle la parte del pastel que produce o al Estado por quitarle parte de esa tarta obligándole a suscribir un seguro de desempleo que a lo mejor no querría tener si fuese él quien eligiese pagarlo o no… No olvidemos que cuando hablamos de lo que gana un trabajador siempre nos limitamos a la transferencia bancaria, y en ese caso TODO lo demás lo paga la empresa, tanto renta como seguridad social. Al Cesar lo que es del Cesar.
        No dudo que haya trabajadores cobrando el SMI, pero sin duda son la excepción, de hecho dudo que ni siquiera alcance el 1%. El descuelgue es legal, cuando quieras miramos todos y cada uno de mis clientes a ver si pueden aplicarlo y, de hacerlo, durante cuánto tiempo. Conozco incluso empresas que han presentado concurso y no lo han aplicado previamente. Sin duda coincidimos pero hablamos de terrenos de juego distintos. Un saludo

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      • Eso es. Coincidimos, aunque estamos en distintos terrenos. Y creo que seria bueno acabar con el dista heredado del franquismo de separar cuota obrera y patronal ya que todo debe producirlo el trabajador.
        Y no creas, cada vez hay mas gente cobrando el SMI aunque para el fondo de la cuestión es indiferente

        Un saludo.

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  2. misael dice:

    Bueeeenoooo….. D. Luis “ya que todo debe producirlo el trabajador”…. bueeenooo !!
    Según vd. dice la empresa no hace nada, es una transmisora de la producción del trabajador y de la sociedad y por tanto como “mera” transmisora, poco mérito tiene y menos ganancia debería percibir… bueeenooooo.
    Así visto, como vd., todo lo que pague la empresa será poco… total… es lo producido por su majestad el trabajador…

    Y según eso… volvamos a hablar de “excedente de producción” y mejor aún impleantemos los koljós y sovjós para el pueblo…. todo para y por el pueblo (sin el pueblo claro) bueeeenoooooo.

    Y por cierto… dicen vds. mucho (re-mucho) eso de “coincidimos”… pues yo que debo andar miope, no veo donde tanto y tanto coinciden… y que si los terrenos… uno será arcilloso porque hay que ver cómo se pegan las cargas sociales al zapato y el otro arenisco porque hay que ver como resbalan los empresarios con tanta traba burocrática e impositiva…. qué pasa… ¿ alguien paga las cañas en cuanto haya discrepancia ? 😉

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    • Misael: Evidentemente el trabajador debe producir, como mínimo, todo lo que supone su coste. En caso contrario, no será rentable y, lógicamente, la empresa deberá prescindir de él. Un trabajador que no produzca por valor de la suma de su salario, seguridad social, gastos directamente imputables a su puesto e indirectos de la propia estructura de la compañía, ¿qué aportaría a la empresa?
      A ello habría que sumar el beneficio esperado por el capital aportado, una parte del cual se recauda vía impuesto de Sociedades.
      El pago justo será aquel que reparta racionalmente los excesos entre el capital y el trabajo. Y ese equilibrio lo marca el mercado y la negociación entre ambos factores.
      Y no, no sería partidario de implantar koljós ni sovjos. No es ese mi estilo y lo sabe.
      Y por cierto, coincidimos en el fondo pero con una diferencia, Ángel lo ve desde la óptica del pequeño empresario a quien asesora, y me consta que muy bien y yo desde el análisis más académico. Y ahí, la diferencia.
      Además, para las cañas, no hace falta discrepar.

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  3. misael dice:

    Como dicen: no soy experto. Yo añado: “ni siquiera aficionado”. Pero desde mi optica, el trabajador no necesariamente ha de estar generando el valor de lo que gana. Me explico: un buen sistema empresarial, armonizado, con una buena idea de negocio, puede tener en el factor “trabajador”, el ingrediente final de la mezcla. En este caso podría ocurrir que fuera la conjunción de factores empresariales la que multiplicara xN el valor del factor trabajador. De tal forma que pienso que hoy dia esta situacion se da mucho. ¿ Vd. cree que en una fábrica de coches donde el trabajador gane 2000 € brutos con trabajos simples el valor del trabajo son esos euros, o no sería más bien que son las cargas impositivas y las leyes las que “estimulan” el salario-hombre ?
    Los sistemas de producción han cambiado mucho con el transcurrir de los años. El factor “trabajo” está penalizado para la empresa y el propio trabajador, bien con cotizaciones sociales, bien con IRPF, y eso hace que se ENCAREZCA, de manera que ya podemos hablar de factor ESTADO para referirnos a la desviación entre coste y coste real.

    Así las cosas, habiendo aumentado tanto la brecha entre coste real (para la empresa) y salario neto (lo que se lleva para casa el trabor), amén de los nuevos sistemas productivos donde el factor trabajo es sólo uno más de los múltiples factores, pierde, para mi el sentido, hablar de trabajador y valor producido por este. Lo curioso es que con una tasa de paro del 26% aún se mantenga desde el estado los gravámenes hacia el factor trabajo. El estado será el último en darse cuenta que el mundo ha cambiado, para entonces será tarde.

    En todo caso gracias por haber respondido.

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    • Insisto en que el trabajador “debe” producir lo suficiente para asumir esos costes directos e indirectos. Lo importante es que el factor trabajo ha cambiado de manual a intelectual y eso es lo que no siempre se quiere entender.
      Y más que nada, gracias por participar.

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