EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

Inicio » Finanzas para todos » Cosas de las Finanzas » Actualidad Bancaria » BCE Y TLTRO. ¿EL TIMO DE LA LIQUIDEZ?

BCE Y TLTRO. ¿EL TIMO DE LA LIQUIDEZ?


Cada vez que el Banco Central Europeo decide ofrecer facilidades de liquidez, una ola de optimismo se expande desde Frankfurt hasta los más recónditos rincones del viejo continente. Y es lógico que así sea. Al fin y al cabo, estas operaciones financieras denominadas TLTRO (Targeted Longer-Term Refinancing operations) no son más que refinanciaciones a largo plazo. Su objetivo teórico es trasladar el crédito desde la banca hacia la economía productiva, particulares y empresas, para de ese modo reactivar un consumo demasiado paralizado desde hace tiempo.

El planteamiento de la nueva oleada de liquidez es sencillo. La primera inyección será en septiembre de este año y la segunda en diciembre. Todos los bancos podrán obtener préstamos por un total no superior al siete por ciento del valor de su cartera de préstamos concedidos al sector privado no financiero de la zona euro que estuvieran vivos en sus balances a 30 de abril. Se exceptúan los que tengan como objeto la adquisición de vivienda. Más tarde y de modo adicional, entre marzo de 2015 y junio de 2016 se realizarán nuevas inyecciones con carácter trimestral. Todas las operaciones vencerán en septiembre de 2018 y el tipo de interés aplicable será igual al que sea aplicable a las operaciones principales de financiación (OPF) del Eurosistema en el momento de su realización, más un diferencial fijo de 10 puntos básicos (0,10%). Una ganga, vamos.

La primera oleada de TLTRO será incondicional. Pero a partir de 2015 se prestará solo a quienes hayan mejorado su financiación neta al sector privado no financiero. Se entiende por financiación neta el resultado de restar a las nuevas operaciones concedidas las amortizaciones producidas durante un período de tiempo. Y aquí viene la primera sorpresa, mejora no es equivalente a aumento. Hay países, y España es uno de ellos, en los que la financiación neta está en tasas negativas. En ese caso, mejorarlo es muy sencillo, basta con que caiga menos. En conclusión, dinero fresco y barato para los bancos.

La pregunta es, ¿servirá para mejorar la financiación de empresas y familias?

Pues ojalá, pero me temo que no. En primer lugar porque la banca lleva toda la crisis dedicándose a operaciones de carry trade que es algo aparentemente muy técnico pero que en el fondo no es más que hacer de correveidile bien pagado para los diferentes estados. Las entidades financieras se han dedicado a tomar dinero prestado del BCE a tipos muy bajos que luego utilizaban para comprar deuda pública de mayor rentabilidad, obteniendo un diferencial positivo de modo absolutamente seguro. La cuenta es muy sencilla; si recibes un millón al 1% y compras deuda al 4%, dentro de un año pagarás diez mil euros a la vez que cobras cuarenta mil. Ganas treinta mil sin moverte del sillón. El problema es que esos cuarenta mil se pagan con el dinero del contribuyente que no tiene capacidad de financiar sus proyectos privados porque el banco prefiere usar la liquidez para prestar al estado.

Ante esta situación hay que analizar dos cuestiones inadmisibles. La primera es jurídica; el BCE no puede, legalmente, prestar a los estados. Por tanto, hacerlo de esta manera, utilizando a los bancos de carísimos niños de los recados, es un clarísimo fraude de ley. Y la segunda es económica; los ciudadanos han asumido el coste de nacionalizar a las entidades quebradas, a lo que hay que sumar los créditos blandos a todas aquellas que estarían en bancarrota de no haberlos recibido y además, de este modo, subvenciona directamente los beneficios de las entidades sanas ya que es, en última instancia, el pagador de los intereses de la deuda. Mejor no calificar el hecho, ¿no les parece?

Lo más curioso es que línea de 450 mil millones que el BCE otorgó a la banca europea vence en 2015 y por tanto, no parece aventurado deducir que alguna que otra entidad en apuros utilizará la TLTRO para refinanciar aquella que a su vez también refinanciaba deuda.

Y la segunda razón por la que soy bastante escéptico es la siguiente. Supongamos que finalizada una guerra cualquiera, la Cruz Roja reparte la comida entre la población, no en función de la necesidad real de los niños hambrientos, sino de modo directamente proporcional al peso de cada uno. De ese modo, los familiares bien alimentados de altos cargos, especuladores o estraperlistas volverán a darse un festín en tanto que los famélicos hijos de quienes han sufrido los bombardeos deberán conformarse con unas cuantas migajas.

Pues así se va a repartir esta barra libre de liquidez. Al ligarse al importe del saldo de crédito al sector privado que aparezca en el balance de los bancos quienes han destruido más crédito a lo largo de la crisis – caso de España – recibirán menos liquidez que quienes lo han mantenido. Sin embargo, es evidente que son los primeros quienes necesitan esa liquidez para reactivar sus economías nacionales.

Aún así, y desde el escepticismo, deseo fervientemente que el tiempo me quite la razón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: