EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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EL OSO YOGUI Y CAJAMADRID


Parece que fue ayer cuando pasábamos las tardes de invierno frente al televisor con nuestra taza de colacao y la tostada de nocilla riendo con la inocencia de los niños, mientras disfrutábamos de las aventuras del oso Yogui en el parque de Yellowstone. Es difícil no acordarse de ese oso de elegante cuello blanco, corbata estrecha y sombrero stetson de color verde que nos tenía cautivados con sus aventuras. Yogui era uno de nuestros héroes; cuando andaba, sonaban tambores de fondo, hablaba en rimas y gritaba: ¡Ey,ey,ey…! Y nosotros le imitábamos: ¡Ey,ey,ey…!. ¡Ah, la infancia feliz! Esa Arcadia libre de engaños y problemas en la que la mayor preocupación es no perder ese bolígrafo que nos habían traído los reyes y que llevaba un barquito dentro que parecía navegar cuando lo hacíamos oscilar y cuya desaparición nos hubiera provocado una conmoción superior a la que generó el hundimiento del Titanic en la Europa de la época. Tempus fugit; Yogui y su inseparable Bubu. Yogui era el alocado de la pareja, siempre estaba contento y tenía la autoestima por las nubes. Cada vez que algo se le pasaba por la cabeza, se lanzaba a ello sin pensarlo, aunque fuera una locura. Es más, siempre solía ser una locura. Bubu, en cambio es todo lo contrario. Tranquilo y prudente, siempre va tras de su amigo, advirtiéndole de que va a meterse en algún lío antes de que acabe la historieta.

¿DÓNDE ESTABA EL GUARDABOSQUES EN EL CASO DE BANKIA-CAJAMADRID?

¿DÓNDE ESTABA EL GUARDABOSQUES EN EL CASO DE BANKIA-CAJAMADRID?

La gran pasión de Yogui son las personas que visitan el parque y, sobre todo, sus cestas de mimbre repletas de emparedados de jamón, ¡ey, ey, ey…! , fruta y grandes pasteles de nata. Cada vez que escuchábamos ¡ey Bubu!, sabíamos que Yogui iba a proponer alguna barrabasada como robar la merienda de alguna familia de turistas. Realmente, Yogui era un oso muy divertido pero también un ladronzuelo simpático que nos alegraba las tardes de invierno.

¿Y qué decir del guardabosques? El honrado funcionario del Gobierno de los EE.UU., John Francis Smith, un tipo enteco y larguirucho que resulta la némesis de Yogui. Siempre vigilante y enérgico, sólo pretende que Yellowstone sea un remanso de paz y eso es algo que la hiperactividad de nuestro amigo Yogui no está dispuesto a consentir. Así que el pobre guardabosques acaba enfurecido y hasta agotado ante tanta contrariedad.

Cuenta una leyenda medieval que el rey Alfonso XI el Justiciero cazó un oso en los alrededores de Madrid y que ese es el motivo por el que la Villa y Corte luce en su escudo a un pariente lejano de nuestro amigo Yogui y la razón primigenia de que Cajamadrid eligiera como logotipo el mismo emblema.

Aunque hay que reconocer que entre los robos traviesos de nuestro amigo Yogui y la orgía de despilfarro de los consejeros de Cajamadrid media un abismo. Porque a Yogui  le movía unas veces, el hambre y otras una excesiva glotonería que algún puritano podría calificar como gula; pero a los ínclitos consejeros de una de las Cajas peor gestionada de España les movió, una vez comprobados los extractos de sus tarjetas black el catálogo completo de pecados capitales. Pues hubo avaricia en el apropiamiento miserable de fondos de terceros y en las compulsivas retiradas de efectivo a través de los cajeros; envidia al aumentarse los límites unos sobre otros para ser el que más gastaba; gula repartida por restaurantes, pubs y bares diversos; lujuria, sin duda por pagos en locales de eufemístico nombre y tiendas de lencería;  pereza, sobre todo en el ejercicio de las funciones encomendadas, pues de tanto gastar en la calle parece que se pisaba poco el despacho que es donde realmente se trabaja por las empresas; y soberbia, sobre todo soberbia, al no reconocer el latrocinio y responder a los auténticos perjudicados – preferentistas, accionistas, impositores, trabajadores y contribuyentes – con el chulesco desplante del golfo barriobajero. ¿Y la ira? La ira queda para los ciudadanos, los que vamos a pagar con nuestro esfuerzo diario y durante una generación la fiesta indecente de estos tipos. Esperemos que después de tanto pecado, si no hay arrepentimiento, exista al menos justicia y penitencia. Las cárceles andan aún muy escasas de trajes bien cortados, corbatas y pañuelos de seda y bolsos de piel de cocodrilo.

No cabe duda de que el asunto de las tarjetas de Bankia – Cajamadrid va a traer cola y a derramar ríos de tinta. Y además, va a ser difícil no caer en demagogias, pero la actitud de gran parte de los implicados está resultando tan inmoral que resulta difícil no acordarse de los desahuciados por el impago de su hipoteca, los estafados con la venta de preferentes, los perjudicados por la salida a Bolsa y la posterior nacionalización y los propios contribuyentes paganos de esta historia.

Lástima que el oso de Cajamadrid, a diferencia de Yogui no tuviera un fiel amigo como Bubu que le advirtiera de los peligros, un consejero que ejerciera su labor en lugar de, como aparenta esta situación, consintiera en vender su voto a cambio de una tarjeta para sus caprichos. Y sobre todo, ¿dónde estaba el guardabosques de la plaza de Cibeles? El gobernador del Banco de España no resulto tan insistente en su labor de vigilancia como el preclaro  John Francis Smith. Quizás por eso, nos han robado a todos la merienda y nos quedamos sin colacao ni tostada de nocilla…¡Ey, ey, ey…!

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3 comentarios

  1. misael dice:

    Cajamadrid es sólo la parte mas escandalosa de lo que conocemos. Ayer hablaban en la inter de como cajasegovia daba cursos de formacion en Florencia ! El sistema esta corrupto y no solo las cajas de ahorros. Mientras, Montoro apretandonos las tuercas en pro de la consolidación fiscal.

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    • Es cierto. Cajamadrid es solo la punta del iceberg del despilfarro de las Cajas de Ahorros, en las que los Consejeros se dejaban comprar a base de prebendas para que los políticos usaran el dinero de los impositores en una compra de votos camuflada con inversiones. Y si, parece que la crisis ha destapado la olla podrida de la corrupción institucional.

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      • misael dice:

        Mire D. Luis, recientemente leí un artículo de opinión referido a que cuando Rafael Simancas no fue investido presidente de la comunidad madrileña por el abandono de dos tránsfugas, fue porque pudieron ser “tocados” por aquellos que vieron en Simancas un peligro para los “quehaceres” de Cajamadrid, ya que Simancas había anunciado “limpieza a fondo” en esa entidad. Lo leí en elconfidencial.com.

        Creo que el cuarto poder, la prensa, es cómplice de esta situación de podredumbre. Si callaron los affaires del anterior jefe del estado, algunos aún no han salido a la luz pública ¿ quien me puede negar a mi que no estuvieran al tanto de toda esta corrupción ? ¿ Beneficios ? Por lo menos publicidad institucional insertada en sus páginas y spots. ¿ Acaso la prensa investiga o denuncia el origen del quebranto de las cajas de ahorros ? Muchos intentan endosarle el “muerto” a la crisis de Lehman Brothers… y el pueblo traga.

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