EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

Inicio » Finanzas para todos » DOÑA BALDOMERA

DOÑA BALDOMERA


Hemos dedicado dos de las últimas Notas a los negocios piramidales y a las pirámides fruto de la exuberancia financiera y creo que puede resultar interesante hacer un pequeño repaso sobre algunos de esos fraudes que, como el famoso timo de la estampita, no por conocidos y aunque se relaten mil veces dejan de aparecer de cuando en cuando.

En casi todo el mundo, quizá por la influencia de la bibliografía en inglés, se denominan a estos fraudes esquemas Ponzi en recuerdo de Charles Ponzi, un emigrante italiano que en 1919 ofrecía a sus inversores rentabilidades del 50 % en cuarenta y cinco días y del 100% en noventa. Curiosamente, el tal Ponzi parece haberse inspirado en un contable de Brooklyn llamado William F. Miller que, utilizando un sistema muy parecido, llegó a estafar un millón de dólares en 1899.

Pero lo cierto es que la pirámide financiera más antigua conocida surgió en España, exactamente en Madrid y la responsable de la misma fue doña Baldomera Larra y Wetoret, hija del famosísimo escritor y periodista romántico Mariano José de Larra que firmaba muchas de sus artículos con el no menos conocido seudónimo de Fígaro. De los tres hijos que dejó Larra tras suicidarse en 1837, Baldomera era la menor pues sólo contaba cuatro años. Y aunque apenas convivieron con el padre su fama imperecedera les abrió más de una puerta y de hecho, Luis Mariano Larra fue un reputado letrista de zarzuelas como El barberillo de Lavapiés; Adela fue conocida por ser amante del rey Amadeo I y Baldomera  casó con don Carlos de Montemayor, médico de la Real Casa.

La vuelta de los Borbones al trono supuso la ruina de Baldomera que tras comprobar que su esposo había ido a Cuba por tabaco cayó en manos de prestamistas a los que hubo de pagar altísimos intereses para poder mantener su ritmo de vida. Y puede que fuera esa precariedad la que la animó a crear un negocio de préstamos que inició pagando un 30% mensual y llegando a prometer a quien le dejara una onza de oro que la recibiría duplicada en el plazo de un mes.

Como era de esperar en esta historia, la señora cumplió y la fama de su negocio corrió como la pólvora. Tal fue la afluencia de inversores que fundó en Madrid una Caja de Imposiciones en la que las operaciones se hacían a la vista de todos y ante la cual se formaban largas colas de depositantes, cuyo dinero le permitía pagar el interés prometido a los anteriores. Y todo esto ocurría en los años setenta del siglo XIX, casi medio siglo antes de que Ponzi iniciara su estafa. Se calcula que pudo recibir unos veintidós millones de reales y que los afectados superaron los cinco mil.

Tal fue su fama que incluso algunas cabeceras extranjeras como Le Figaro de París o L’Independence Belge de Bruselas recogieron el increíble negocio de la madre de los pobres como llamaron algunos agradecidos a doña Baldomera que sin embargo, era más conocida como la Patillas por los dos largos tirabuzones que lucía junto a las orejas.

Como no podía ser de otra manera, tales rendimientos llegaron a escamar a las autoridades y a los conocedores del mercado aunque sin consecuencias inmediatas ya que cada vez que alguien preguntaba a la buena señora en qué consistía su negocio, esta contestaba con desparpajo que era  tan simple como el huevo de Colón y debemos concluir que no engañaba a nadie pues la sencillez de la estafa piramidal es tan evidente que cuesta entender cómo puede repetirse con tanta facilidad.

Y preguntada por las garantías que podía ofrecer a los depositantes en caso de quiebra contestó algo así como que una sola: tirarse del viaducto. Pero no cumplió su palabra. Cuando en diciembre de 1876 sobrevino la quiebra, o mejor dicho, el flujo de capitales frescos dejó de ser suficiente para pagar los intereses comprometidos, doña Baldomera hizo mutis por el foro mientras asistía a una representación en el Teatro de la Zarzuela y se fugó discretamente, huyendo a Francia con todo el dinero que fue capaz de reunir.

Dos años después fue descubierta en Auteil donde vivía bajo una identidad falsa. Solicitada y concedida su extradición fue sometida a juicio en el que afirmó que la quiebra le sobrevino por culpa de las informaciones negativas y las falsedades que la prensa había publicado contra ella y contra su negocio. Nada nuevo, pues. ¿Hay algún estafador que admita su delito?

Tal fue la trascendencia del proceso que el 26 de mayo de 1879 El Imparcial y La Época llevaron la sentencia a sus portadas: seis años de cárcel por alzamiento de bienes para doña Baldomera y la libre absolución para su secretario y escribiente, Saturnino Isiegas. Curiosamente el abogado de don Saturnino recurrió en casación y utilizó un argumento muy de la época y que hoy en cierto modo modernizado también se está utilizando en algún sonoro caso más que mediático. Dado que la señora estaba casada y con la legislación de la época no tenía capacidad para obligarse por sí sola sin consentimiento del marido, todas sus deudas eran nulas. Así que el Tribunal Supremo decretó, en febrero de 1881, la libre absolución de ambos acusados.

Anuncios

1 comentario

  1. misael dice:

    Maravillosa historia la de Baldomera de Larra… vaya paya. Es curioso ver cómo habiendose sometido al código penal a tropecientas modificaciones aún siguen ocurriendo los mismos delitos, quizá más sofisticados, véase Gowex y su Wifi para todos, y también se sigue recurriendo a los mismos procedimientos de escaqueo de la justicia. ¿ Quien nos va a decir a nosotros que doña Baldomera no era conocida del fiscal anticorrupción, o su Horrach homónimo de la época ?

    Ya sabe vd., D. Luis, la ley es igual para todos… pero para todos los que son iguales… es que el gran cazador, y no hablo de elefantes, no terminó la frase, en aquella nochebuena de hace ahora ¿ dos años ?

    Saludos cordiales.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: