EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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“TIMEO DANAOS ET DONA FERENTES”


Los que tuvimos la suerte de estudiar latín en el colegio recordamos la historia del caballo de Troya que narra Virgilio en su Eneida – la Odisea de Homero y el griego quedaban ya para los supercultos y gafapastas de letras puras – y como el sacerdote troyano Laocoonte al ver el supuesto regalo, desconfía – no es para menos, pues los griegos llevaban nueve años guerreando en las playas de Troya – y exclama Equo ne credite, Teucri! Quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentes. (¡No confiéis en el caballo, troyanos! Sea lo que sea, temo a los griegos incluso si traen regalos). Al intentar quemar el caballo, Laocoonte y sus hijos son devorados por dos enormes serpientes que los troyanos creen enviadas por Atenea. De la muerte del sacerdote troyano, sus compatriotas deducen erróneamente el desagrado de la diosa por no aceptar el presente griego, lo montan sobre unas ruedas y lo introducen tras las robustas murallas que protegían Troya. Lo que no sabían los confiados súbditos de Príamo es que Atenea había tomado partido por sus enemigos y que acababan de caer en la trampa urdida por Calcas, el adivino. El resto de la historia es conocido, no tanto porque la gente de hoy sea una amante de la literatura clásica sino más bien, porque a Hollywood siempre le ha gustado ponerle faldita a sus estrellas masculinas y cubrir con sugerentes túnicas a las femeninas, las películas bíblicas, los péplum y las recreaciones del pasado en superproducciones de elevado presupuesto, relativa calidad artística, salvo honrosas excepciones, y mínima fidelidad a los textos originales.

Laocoonte y sus hijos devorados por las serpientes.

Laocoonte y sus hijos devorados por las serpientes.

Y ahora, tres mil años después de aquella treta griega, un ministro descorbatado y algo informal pretende, no sé si emulando a Calcas, el adivino, plantar ante las murallas de Berlín – donde por cierto, estuvo expuesto el Tesoro de Príamo hasta que las tropas soviéticas lo tomaron como botín de guerra en 1945 – otro caballo de Troya.

El planteamiento del nuevo gobierno griego es más bien descarado; la idea básica podría resumirse en un no pago lo que te debo y préstame más para que lo gaste. Lógicamente aún entendiendo la necesidad de ayudar a un socio en crisis, los demás gobiernos de la UE que son los principales acreedores del país no pueden aceptar una solicitud tan inviable.

La deuda griega se generó sobre un contexto de bonanza generaliza y mutualización de facto del riesgo de toda la eurozona ya que los inversores compraban, a todos los efectos, deuda europea. No olvidemos que las primas de riesgo eran mínimas respecto a Alemania – considerada siempre el valor de referencia – e incluso hubo momentos en los que la deuda de España llegó a tener menor riesgo que el bono germano.

El endeudamiento griego fue excesivo y ahí no es posible dejar de lado la responsabilidad de los prestamistas y de las agencias de calificación que no realizaron correctamente su trabajo. Los primeros no analizaron al cliente y de los segundos… mejor no hablar. Igualmente, el descubrimiento posterior de la ocultación, cuando no falsificación, de los datos por parte del gobierno griego no ayuda en absoluto a tener confianza en el socio díscolo.

Aún así, una vez declarada la crisis con el consiguiente contagio a otras economías debilitadas de la eurozona se actúo y ahí está el plan de rescate que, más o menos acertado, ha permitido a Grecia no declararse en quiebra. Además, en 2012, los acreedores privados aceptaron una quita del cincuenta por ciento de su deuda a la vez que los socios realizaban un macropréstamo en el que participaron hasta los países en dificultades como Irlanda, Portugal o España. A cambio, como en cualquier negociación bancaria, los acreedores exigieron al deudor que reformara su estructura productiva con el objetivo de poder hacer frente a la deuda. Y ahí reside el problema, en que el gobierno griego, como todos los países afectados, no ha eliminado la grasa del estado acabando con clientelismos, prebendas, duplicidades e ineficiencias sino que ha preferido mantenerlas a cambio de recortar servicios básicos y a la espera de que un cambio de ciclo económico redujera la deuda per se y casi por arte de magia.

Pero no hay magia que valga en la economía real. La deuda está y no parece que sea posible acabar con ella de un plumazo. Va a ser difícil que el caballo de Troya  de Syriza convenza de hecho a los socios europeos. No lo hará con los que están saneados y mucho menos con los que a fecha de hoy tienen elevadas deudas. Condonar la deuda griega es tan poco viable como prometer una novia modelo a todos los adolescentes europeos poco agraciados físicamente. Al momento, los tímidos, los gorditos y hasta los guapos y atléticos exigirían lo mismo.

La solución al problema griego, no pasa por intentar chantajear a los socios o engañarlos prometiendo cumplir en un futuro lo que no se ha cumplido hasta hoy; ni prometiendo a la sociedad griega un futuro de vino y rosas que se sabe utópico e imposible. Los socios de la UE nunca han sido reacios a ayudarse entre sí. Ahí están los miles de millones que hanllegado a todos los países en el momento de su incorporación y de los que Alemania ha sido principal contribuyente.

La opción debería pasar por mutualizar la deuda europea, pero la deuda futura y a lo más, garantizar la actual siempre y cuando el gobierno griego presente planes de crecimiento económico que sean creíbles y no exijan endeudarse más. Y sobre todo, acepte aquella vieja cláusula jurídica romana que ha tenido tan olvidada, pacta sunt servanda.

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1 comentario

  1. misael dice:

    Magnífico artículo D. Luis, cómo se aprende y disfruta leyéndole !

    De los varios puntos de vista que me sugiere la tragedia griega me quedo con el siguiente:

    Las sociedades europeas del sur de europa, son del estilo “ande yo caliente ríase…”. Este estilo de pensar y ser social conlleva bajar la guardia y que los que detentan el poder y la llave de la caja de caudales intenten labrarse un futuro a base de crear una democracia orgánica basada en el clientelismo.

    Sería algo así como lo que le pasó al lazarillo y al ciego con las uvas… dice el estado “permito que defraudes, permito que abuses de los servicios del estado y además alimento que así sea asegurando una red clientelar… porque mientras tu, ciudadano estás entretenido, yo estado y partidos me lo llevo crudo.”

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