EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

Inicio » Finanzas para todos » TAMBIÉN LOS PAÍSES QUIEBRAN

TAMBIÉN LOS PAÍSES QUIEBRAN


Si les pregunto por Walter Wrinston, probablemente no sabrían responderme si es un actor de Hollywood, una estrella del deporte, el seudónimo de algún espía o un tipo desconocido. A mí me pasa igual, no crean. En un arranque de romanticismo investigador he buscado su nombre entre mis papeles para no recurrir a la vía rápida de internet. Pero lo que sí sabía y de ahí la afanosa caza del dato es que se hizo más que conocido en los ambientes financieros por su nula capacidad de profecía. Mister Wrinston ejercía como presidente de Citibank cuando afirmó ufano y convencido que los países no van a la quiebra y lo explicó, añadiendo que cualquier país, por muy mal que esté, siempre poseerá más de lo que debe. La frasecita de marras hubiera quedado en nada de no ser porque su rotunda afirmación acaeció poco antes de la conocida como década perdida de América latina puesto que tras la caída de México y en lo que la prensa denominó efecto tequila uno tras otro de los países de la zona fueron cayendo en una enorme crisis de deuda de la que por cierto, una de las entidades más afectadas fue el propio Citibank.

 

Ayuntamiento de Almagro (España) donde aún se conserva el Palacio de los Fúcares.

Ayuntamiento de Almagro (España) donde aún se conserva el Palacio de los Fúcares.

No niego las capacidades del financiero estadounidense como gestor pero reitero su incapacidad profética y colijo su profundo desconocimiento de la historia económica. Es cierto que los países no quiebran de igual modo que las empresas. Ni acaban desapareciendo por este motivo, ni puede actuarse contra ellos de igual modo, exigiendo su liquidación para repartirse los despojos. Pero si hubiera leído algo de historia económica probablemente hubiera sabido que las quiebras soberanas no son tan extrañas. La propia Grecia que ahora se debate entre el populismo del impago y las obligaciones con sus socios de la UE, ha pasado la mitad de su existencia, desde que logró independizarse del Imperio Otomano, en situaciones de suspensión de pagos.

Pero si hay un recordcountry – permítanme el neologismo chusco – en esto de las quiebras es nuestra querida España. Y no sólo por la cantidad de veces en las que ha incurrido en esta situación sino porque fue aquí donde se inventó la titulización de la deuda pública y el lugar en el que se procedió por primera vez a su impago.

El primer monarca de la historia que declaró la quiebra de su reino – impagos hubo muchos previamente – no fue ningún reyezuelo de tres al cuarto sino el señor del Imperio en el que nunca se ponía el sol, Felipe II. El concepto de deuda pública, tal y como lo entendemos hoy, se crea para favorecer el acceso de Carlos I de España al trono del Sacro Imperio que había quedado vacante tras la muerte de su abuelo Maximiliano I, en 1519.  Jakob Fugger, conocido como Jacobo Fúcar en España – aún existe el palacio de los Fúcares en Almagro –era el principal prestamista de los Habsburgos – nuestros Austrias – y accedió a financiar su elección entre los príncipes germanos a cambio de asegurarse el cobro de las deudas pendientes además de las nuevas que asumía el joven rey.

Para ello, el ya Emperador hubo de firmar unos Asientos –lo que hoy llamaríamos obligaciones o bonos – en los que se detallaba la cantidad adeudada, los intereses pactados y los vencimientos además de enumerar las garantías de los Fugger que fueron minas de oro, plata y sal y los impuestos que se cobraban en Castilla y que actuaban como avales en caso de impago. Justo en ese momento comenzó la historia de la deuda soberana.

Deuda que en este caso creció, como siempre, al mismo ritmo que lo hacía el Imperio Español; había que guerrear en media Europa y conquistar las Indias. Entonces, España era la única corona a la que una agencia de Rating habría calificado como AAA; el poderío español era absoluto y nadie dudaba de nosotros.

Pero el acceso al trono de Felipe II dejó claro que no resultaba barato mantener el Imperio en el que jamás se ponía el sol. Entre otras razones porque su padre había cedido testamentariamente la corona imperial a su hermano Fernando, dejando a Castilla las deudas de su adquisición. Así que, nada más ser coronado, el rey prudente hubo de declarar la suspensión de pagos de los asientos, es decir, la primera quiebra de un estado.

Hoy se estima que las causas principales fueron la construcción de un estado muy centralizado que exigía nuevos impuestos y una Hacienda común. Como los impuestos sólo los pagaban los pecheros quedando exentos de ellos el clero y los nobles, la caja estalló.

A todo ello hubo que añadir la hiperinflación generada por el oro llegado masivamente de las Indias, que castigó al cultivo del grano, principal fuente de riqueza agrícola y a las propias tierras. El problema fue similar a los que supone, hoy en día, imprimir masivamente dinero.

La solución que se dio al problema fue la de acordar con algunos prestamistas la devolución anticipada de los intereses impagando el principal o alargar el plazo de devolución del préstamo. Los banqueros no tuvieron más remedio que aceptar las condiciones regias si querían recuperar algo del dinero invertido. Los propios Fugger acabaron arruinados ya que el rey llegó a declarar la bancarrota hasta tres veces.

Quizás por ese motivo, la frase de mister Wrinstonlos países no van a la quiebra – debería completarse añadiendo que sólo lo hacen quienes les prestan dinero.

Anuncios

1 comentario

  1. misael dice:

    Maravilloso post ! Felicidades !

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: