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SALARIOS Y COMPETITIVIDAD


Publicado en Granada Hoy.

Todos somos conscientes de que la crisis no sólo ha afectado a quienes han perdido su empleo sino que también ha provocado una fortísima devaluación de salarios –públicos y privados- que ha perjudicado a todas las categorías laborales. Si exceptuamos a Grecia, España es el país de la UE cuyos trabajadores han asumido un ajuste más duro. En los últimos cinco años y según la OIT los costes laborales se han reducido en Europa 1,5 puntos. Una cifra testimonial si se compara con los once que lo han hecho aquí.

Hasta el estallido de la crisis, las familias aumentaron su gasto en consumo y bienes suntuarios tal y como expresa la Ley de Engel si aumentan los ingresos, la proporción de gasto en alimentación y bienes de mera subsistencia disminuye, aún cuando crezca en términos absolutos. Después, la caída de la renta disponible se tradujo en una eliminación progresiva del gasto superfluo que se aceleró por la sensación de inseguridad e incertidumbre económica hasta que a los ciudadanos -que a diferencia del estado no disponen de un BOE para incrementar sus ingresos ad libitum- se les acabaron las políticas de ajuste porque estaban muy financiados y endeudarse más resultaba inconcebible, además de quimérico. De esa precarización ha surgido lo que algunos sociólogos han dado en denominar con aséptica prosa académica, trabajadores pobres.

No basta que la leve mejora económica haya permitido recuperar una parte poco significativa del empleo perdido porque conseguir un puesto de trabajo, dada la baja calidad de la oferta, no garantiza la mejora de la economía familiar. El problema actual es otro. Durante los últimos años, los tipos de interés han permanecido bajos y la inflación plana, hasta el punto de que 2014 terminó en tasa negativa. De ese modo, las familias son incapaces de generar ahorro y consumir ya que sus necesidades vitales y sus obligaciones financieras permanecen inalterables.

Sin embargo, son demasiados los que aún defienden que hay que mantener la devaluación salarial porque ha sido buena para la economía española ya que nos ha hecho más competitivos. Craso error; el factor trabajo no es uno cualquiera entre los que forman el coste de producción de las empresas y en absoluto es neutro si nos referimos al sector servicios. Se confunde causa y efecto. No se gana competitividad bajando salarios, sino produciendo más y mejor al mismo coste. Lo que nos hace competitivos es la eficiencia.

Los ciudadanos han asumido esfuerzos excepcionales; ganan menos, pagan más impuestos y se les ha obligado a asumir el coste de servicios básicos que desde siempre cubría el estado. Y hasta la fecha no han obtenido compensación alguna. En esta tesitura, es muy probable que los sindicatos defiendan, en su afán igualitarista, subidas salariales generalizadas a la vez que algunas organizaciones empresariales abogarán por seguir identificando competitividad con precariedad y bajos costes y no con mejora de la calidad. Ambos planteamientos nos devolverán a tiempos de ineficiencia y pobreza que creíamos superados.

Así que más allá de consideraciones de tipo macroeconómico deberíamos centrarnos en lo que los anglosajones denominan behavioural economy o economía del comportamiento. Porque una cosa es que los trabajadores acepten reducciones de salario cuando no hay más alternativa y otra muy distinta que mantengan idéntica su productividad o que estén dispuestos a incrementarla gratuitamente.

En una economía moderna, eficiente y competitiva, el salario no es la única variable a tener en cuenta para valorar subjetivamente un puesto de trabajo. Se incluyen otras muchas que en España, salvo en algunas grandes corporaciones, suenan excéntricas. Pensemos en la conciliación familiar, los beneficios sociales o las rentas diferidas en planes de pensiones o previsión que deberían convertirse en una parte muy importante de la retribución salarial.

Aunque muchos no lo crean, es demasiado habitual superar una crisis para acabar cayendo estrepitosamente en plena recuperación. Cuando el mercado laboral se abre, las empresas que no entienden como algo imprescindible mejorar la remuneración de sus empleados, empiezan por perder a los más osados que a veces se convierten en competidores y después son abandonadas por los mejores. A ambos los sustituirán por personal mediocre o menos preparado pero dispuesto a trabajar por salarios bajos. Inmediatamente, la competitividad y la eficiencia se verán dañadas y la quiebra estará servida.

Una empresa y por ende, un país, se enriquecen cuando los negocios prosperan. Y esto sólo ocurre si todas las partes implicadas –capital y trabajo- se sienten seguras y perciben que obtienen una retribución justa y un beneficio acorde a su esfuerzo. Por ese motivo, cualquier compañía que esté incrementando su actividad en esta lenta salida de la crisis se reforzará si mejora los salarios de su personal premiando la creación de valor añadido. Así que si la economía nacional no quiere volver al viejo sendero de la ineficacia, el conjunto de las empresas deberá apostar por ligar los salarios al beneficio, la calidad y la eficiencia porque esa es la única manera de hacer una economía competitiva y de que ganemos todos.

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8 comentarios

  1. misael dice:

    Lo que debe eliminarse es el sistema de convenios colectivos. Es totalmente injusto.
    A partir del ET trabajadores de 1980 la legislación, en general, ha perjudicado al trabajador.

    Pero eso tendrían que venir a explicarlo los que permitieron que China entrase en la OMC. Algo, la globalización, la deslocalización, que vd. no ha tenido en cuenta…

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    • El problema de los convenios no está en su existencia sino en el hecho de que igualan a empresas del mismo sector que deberían ser competencia. Creo que es fundamental la negociación colectiva sobre mínimos pero las condiciones de cada empresa deberían pactarse puertas adentro.
      Respecto a la deslocalización, sila tengo en cuenta; hablo de salarios de empleados eficientes. Los países desarrollados debemos ofrecer productos de alto valor añadido, tecnología, servicios y productos de calidad, etc. No podemos competir en sectores de baja cualificación.
      Un saludo.

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      • misael dice:

        Gracias por responder.

        Lo que vd. propone, esa España industrializada eficaz y eficiente es tan irreal como los que proponen la arcadia feliz de la perpetua ociosidad.

        Si seguimos rascando, quince comentarios más y al final diremos que el problema es el sistema educativo, que no forma, como debiera y anda más pensando en colocar a los chavales el cupo ideológico más que hacer en hombres libres.

        Pero es que además la industrialización, los productos de valor añadido ¡ ya nos vienen de China y otros tigres asiáticos ! donde diseñan, producen, envian y nos venden en la esquina los productos. Círculo perfecto – círculo mortal para Europa. Y todo con unos salarios y costes de producción ínfimos comparados con los de España. Véase tb. Corea del Sur, cuna de la todopoderosa Samsung.

        No nos engañemos más. Los altos costes “sociales” de un trabajador frenan la contratación. Estos costes sociales van en su mayoría dedicados a pagar pensiones de un valor mayor que las que en unos años se pagarán, bien por tiempo, bien por importe. En definitiva, los políticos quieren que la rueda del sistema funcione sin tocar el sistema, así se lo piden sus votantes sexagenarios, septuagenarios y octogenarios. De ello depende su reelección. Pero pobrecitos ancianos jubilados, seiscientos euristas muchos de ellos… porque en el fondo sabemos que el problema es que con la caja de la seguridad social se ha hecho lo que se ha querido.. ahora prejubilo en banca, ahora prejubilo en telefonica, ahora pago inmensas pensiones a la minería, ahora…

        Saludos cordiales.

        PD. 100 % de acuerdo en lo de los convenios colectivos.

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      • No crea; se trata de hacer lo que se sabe hacer. Tenemos un producto de primera magnitud que desaprovechamos – el idioma – y un patrimonio cultural – el tercero del mundo tras la Santa Sede e Italia – que no explotamos puesto que seguimos ofreciendo turismo de sol playa.
        El país debe cambiar de mentalidad, ¿lo conseguiremos?

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  2. misael dice:

    ¿ Que qué ? El idioma… pero si ni en casa lo hacemos valer… Además suramérica es la eterna promesa que nunca despega… Patrimonio cultural… por favor, D. Luis… ¿ Ha estado vd. en Francia ? ¿ Ha visto los castillos del valle del Loira ? ¿ Qué me dice de escocia e inglaterra ? ¿ Qué me dice de Amsterdan y sus canales ? ¿ Qué me dice de Portugal… de Oporto o Lisboa ? ¿ Ha estado en Croacia ? El país de las mil islas… Y los paises del este de Europa… ha caído el comunismo y ha dejado a la luz un riquísimo patrimonio ¡ y a muy buenos precios !

    Hay países y muy cercanos, para mi, mucho más atractivos que España y además ¡ con precios más baratos !
    Eso sí, sol y playa sí tenemos… pero vaya a Croacia y verá kilómetros y kilómetros de playas..

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    • Ese es el problema. Que no ponemos nuestro patrimonio en valor. Otros si lo hacen y así les va. Mejor que a nosotros.
      Por cierto, todos los lugares que enumera son maravillosos pero me llama la atención que ni vendamos ni cuidemos nuestro propio pais. Y el dato del volumen de patrimonio cultural es de la UNESCO.

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      • misael dice:

        Quizá tenga vd. un “poco” de razón en cuanto “ni vendamos ni cuidemos” por la parte que a mi me toca… pero también creo que se equivoca vd… En España hay equiscientosmil organismos públicos dedicados a la venta de las exquisiteces turísticas de nuestra común patria. Se inventan rutas turísticas donde no hay mucho que ofrecer, gastan un potosí en campañas publicitarias, inventan marcas turísticas que a mi me causan rubor, colocan a amigos y amiguetes, partidos y partidarios en todo el árbol orgánico de la turisferia…

        No se trata de vender… muchas veces lo de “vender” me suena a colocar y lo de “colocar” me suena a engañar. Aquí hemos pasado en horas 24 de creernos unos desgraciatos a creernos el ombligo del mundo… ni tanto ni tan calvo… ¿ ha estado vd. en Londres ? Los monumentos de Londres… Londres misma no necesita publicidad… no necesita edulcorantes ni aromatizantes E-320organismos.

        Sí tendrá vd. razón en lo del dato de la cueva de bandidaje llamada UNESCO… no digo que no… pero ¿ y la conservación de los monumentos ? Los castillos del Loira parecen de un cuento de hadas… pocos hay por aquí de esa belleza y TAMAÑO.

        Hay que hacer industria turística, pero con humildad, con paciencia, con perseverancia… y no con el estilo patrio de pelotazos… “esto con una campaña de publicidad se arregla”… y mientras se descuida la atención al público, se sablean e inflan precios de menús, se les tima en el precio del taxi al aeropuerto, etc, etc… menos artificios y engaños y sí mucha más seriedad.

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      • Parece, tras leerle a usted, que en España casi no hay lugares dignos de visitar. Es cierto que tanto organismo sólo consigue dividir la oferta ante el mercado internacional y es ineficiente. Y ese es el problema, que no sabemos explotar nuestras capacidades.

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