EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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DÉFICIT, DEUDA Y DADAÍSMO


Todos los gobiernos, en un desmesurado ejercicio de incomprensible autoestima, suelen atribuirse las mejoras de la economía nacional como si fueran triunfos propios fruto de su trabajo. Y del mismo modo, en un alarde justiciero que hubiera protagonizado orgulloso nuestro añorado Guerrero del Antifaz achacan cualquier desajuste económico actual a las malas políticas de quienes les precedieron y además, carecen de reparo alguno si para evitar conflictos han de retrotraerse a los tiempos en los que las obras públicas las erigían las legiones romanas con unos índices de calidad y resistencia desconocidos desde entonces. Hasta aquí, la normalidad propia del ejercicio diario de la política que el canciller von Bismarck comparó con la fabricación industrial de las salchichas cuando afirmó que si los ciudadanos conocieran la forma en la que se hacen ambas ni comerían unas, ni admirarían los logros de la otra.

Pero de lo que no tenía constancia alguna es de un gobierno que se adjudique como un triunfo lo que es un fracaso absoluto de su política económica como ocurre con la gestión del déficit público español.

UE 2014. DÉFICITS PÚBLICOS OBRE EL PIB NACIONAL

UE 2014. DÉFICITS PÚBLICOS SOBRE EL PIB NACIONAL

Cuentan que cuando Marcel Duchamp arribó a Nueva York, entregó al conocido coleccionista de arte Walter Arensber, como regalo de los franceses al pueblo estadounidense, una bola de cristal llena del aire límpido y bohemio de París. Les confieso que desconocía que el presidente Rajoy y todo su gobierno constituyeran el último epígono vivo y ejerciente del dadaísmo militante.

De no ser así, me resulta incomprensible su alegría tras la validación de datos oficiales realizada por Eurostat, la oficina estadística comunitaria, que sitúa nuestro déficit público al cierre de 2014 en el 5,8% del PIB. Cifra que enunciada así, no queda muy clara pero puesta en números significa que el estado – gobierno, autonomías, ayuntamientos y demás deudos de lo público – se ha gastado, comme ci, comme ça, 58.000 millones de euros más de lo que ha ingresado. O lo que es lo mismo, que cada español se ha endeudado sin saberlo, en otros mil euros netos, incluyendo a los tiernos infantes que en su desconocimiento, piensan que la mayor dificultad que van a encontrar en esta vida es la de introducirse en la boca el dedito más gordezuelo de su rollizo pie.

¡Pobrecillos!

Alguien de probada afección al partido del gobierno podría decirnos y no erraría, que la gestión del ejecutivo nos sitúa a la cabeza de Europa. Pero desgraciadamente, lo que encabezamos es el ranking de quienes sufren el mayor desfase entre ingresos y gastos, solo detrás de Chipre que con su 8,8%, lidera con clara autoridad el pelotón de los torpes, siendo además, un país físicamente dividido, mucho más pequeño que España y rescatado por la Unión Europea. Tras nuestra maravillosa cifra de déficit luchan por arrebatarnos el reñido subcampeonato Croacia y Reino Unido, ambos con un 5,7%, Eslovenia (4,9%), Portugal (4,5%), Irlanda (4,1%), Francia (4%) y la siempre protagonista Grecia (3,5%).

Todo déficit ha de financiarse. O se pide un préstamo al mercado o se abusa de los contribuyentes dando un menor servicio o de los proveedores pagándoles más tarde o de ambos, como ocurre casi siempre. Aún así, el déficit ha sido menor que en 2013. No todo va a ser malo. Pero fíjense que los gobiernos, en un uso torticero e interesado del lenguaje, siempre enuncian el dato de la siguiente manera: hemos reducido el déficit del 6,6% al 5,8% del PIB. Y claro, se transmite el mensaje de que en vez de deber 66.000 millones, ahora sólo debemos 58.000 y el ciudadano de a pie se queda pensando: ¡Hombre, deber 7.000 millones menos si es un logro! Pero… no es así. La realidad es que en 2013 nos faltaron 66.000 millones y en 2014, 58.000. Por lo tanto, no hemos reducido la deuda en 7.000 millones sino que sumando ambos déficits hemos incrementado nuestro endeudamiento en 124.000 millones que es la suma de ambas cifras y el desfase que ha sido necesario cubrir. Y es ahora cuando hasta el bebé que luchaba en la cuna por chuparse el pulgar del pie, arranca a llorar. Y ya no sabes si es porque no ha conseguido su objetivo o porque ha escuchado el grito de angustia de alguno de sus progenitores al leer la bonita cifra que acabamos de obtener tras una simple y sencilla suma.

Porque ese es el problema último… que todo déficit se transforma en deuda. Y ese es también el motivo por el que el déficit público medio de la eurozona cayó del 2,9% en 2013 al 2,4% en 2014 pero la deuda aumentó del 90,9% al 91,9%. Y si consideramos la Unión en su conjunto, la media del déficit pasó del 3,2% al 2,9% pero la deuda se incremento desde el 85,5% al 86,8%. En España, ese déficit del 5,8% ha provocado, en definitiva, que nuestra deuda pública crezca del 92,1% registrado en 2013 hasta el 97,7% de 2014 lo que en dinero contante y sonante supone 1,033 billones de euros.

UE 2014. DEUDA PÚBLICA SOBRE EL PIB NACIONAL

UE 2014. DEUDA PÚBLICA SOBRE EL PIB NACIONAL

El traslado del déficit a deuda es, como diría un castizo, pan para hoy y hambre para mañana. Algo que desgraciadamente estamos comprobando en este país ayuno de empresarios con desempleo endémico y con una economía dependiente y subsidiaria del estado. Claro que desde los mullidos sillones del gobierno, la realidad se ve tan de otra manera que su euforia recuerda aquella triste frase que la leyenda asegura que tras un accidente ferroviario ocurrido a finales del XIX se publicó en un encopetado diario capitalino y que concluía aliviada, tras narrar la tragedia, que afortunadamente, todos los muertos viajaban en vagones de tercera.

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1 comentario

  1. misael dice:

    Pues sí D. Luis. ¡ Qué gran ventaja tienen los gobiernos que al final de legislatura no están obligados a hacer cierre ! Sólo hacen un suma y sigue y los miles de millones que gastaron de más quedan disimulados bajo deuda en los próximos presupuestos.

    El estado del bienestar y el bienestar del estado se conjuran para hacer que las cuentas públicas se conviertan, con la coacción del boe, en un film de asalta caminos o asalta trenes, algo asi como un “asalto al tren de los contribuyentes”.

    Algunos llegamos a pensar, pobrecitos, que esto, ergo la chapuza nacional que nos hospeda, la antes denominada España, estaría salvaguardada el día que aprobamos Maastrich. Que eso garantizaba la vigilancia UE contra el desparrame del político patrio. Quiá ! Deje vd. allá esas cuitas ! Los burócratas europeos no tienen ningún interés que España vaya por el buen camino, sólo necesitan de ella que pague sus compromisos. Se trataría por tanto de no molestar, porque entre ellos piensan que es mejor no pisarse los callos: nunca se sabe: hoy por ti mañana por mi.

    Luego nos cuentan que la presión fiscal es para hacer frente a educación y sanidad… pero nunca nos cuentan, por poner por caso, el bestial pastizal por el que nos ‘sale’ el aparataje del estado autonómico.

    cordiales saludos

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