EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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MEDIO SIGLO DE INJUSTICIA


Emitido en La Mañana de COPE Granada.

 

A los niños del baby boom de los sesenta nos dormían al son aquellas nanas tradicionales que hoy serían objeto de persecución por parte de alguna asociación de psicólogos y más de un fiscal tiquismiquis ya que daban tanta modorra como miedo. Así que nuestras madres nos cantaban con toda la dulzura de la que son capaces las madres, aquello de duérmete niño mío que viene el coco, duérmete ya. Duérmete niño mío que viene el coco y te comerá… Pero a aquellas jóvenes nacidas en la dura posguerra que querían ser como las Chicas de la Cruz Roja, novias de la primavera y soñaban con pasearse por la Gran Vía con la gracia y el garbo de Conchita Velasco, el coco les daba risa. Lo que realmente las aterrorizaba era la talidomida, un medicamento patentado por la farmacéutica alemana Grünenthal que desde finales de los cincuenta se recetaba a las embarazadas como remedio para paliar las náuseas tan propias de lo que los Ecos de Sociedad de la época llamaban estado de buena esperanza.

Si bien se prohibió a principios de los sesenta tras descubrirse que provocaba malformaciones entre los recién nacidos, en España no se retiró oficialmente hasta 1963. Aun así se ha constatado que se estuvo comercializando algunos años más. La talidomida se vendió en una cincuentena de países, bajo unos ochenta nombres comerciales diferentes y dejó tras de sí un trágico rastro de más de veinte mil bebés mutilados.

La catástrofe de la talidomida tuvo tal impacto social que dio lugar a la creación de severas leyes de control de los medicamentos en los países desarrollados. Más aún, porque en los Estados Unidos no se autorizó el medicamento, exigiéndose más estudios sobre el mismo cuando ya se comercializaba en un buen puñado de países.

En España se calcula que fueron afectados unos dos mil niños pero tristemente, el hecho de vivir bajo una dictadura no les benefició y el gobierno español se desentendió de ellos. Así que tuvieron que emprender un durísimo camino de reclamaciones judiciales para poder recibir algún tipo de indemnización de Grünenthal. Por desgracia, el esfuerzo ha sido en vano. Ayer, medio siglo después de la enorme tragedia de la talidomida, el Tribunal Supremo ha acabado con la esperanza de todas estas víctimas inocentes al declarar prescritos los daños y evitar de ese modo condenar al laboratorio alemán a asumir las consecuencias de una investigación que fue, cuando menos, negligente y chapucera.

Estoy seguro de que la sentencia de los magistrados del Tribunal Supremo es jurídicamente impecable. No puede ser de otra manera ya que estamos ante la flor y nata de la judicatura. Pero creo sinceramente que ellos mismos saben que no es justa. Es evidente que la ley y la justicia no siempre van de la mano y este es uno de los casos más flagrantes con los que nos hemos topado en muchos años.

Siempre hay otros caminos y aquí se echa de menos la política, entendida en el más noble de sus sentidos, el de servicio a los ciudadanos. Al final, las únicas víctimas que han quedado en el más absoluto desamparo han sido las nacidas en España. No se tiene noticia de que el gobierno haya exigido nada a la empresa responsable, ni que haya presionado diplomáticamente al gobierno alemán para que influyera con vistas a reparar un daño que siendo en sí mismo irreparable podría al menos paliarse mediante las correspondientes indemnizaciones.

Pero junto a la desidia del gobierno, también destaca la escandalosa ausencia de ética empresarial. Todos somos responsables de nuestros actos. Las empresas también. Sólo por ese motivo, una multinacional del calibre de Grünenthal debería haber asumido su error sin necesidad de que un millar de españoles hubieran tenido que sufrir una durísima travesía del desierto durante medio siglo para llegar a la nada más desesperante y absoluta.

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5 comentarios

  1. misael dice:

    el hecho de vivir bajo una dictadura no les benefició y el gobierno español se desentendió de ellos

    Claro, claro… si es que Franco era malísimo.

    En cambio, ha sido anteayer mismo, cuando la España “democrática”, ¡ cuarenta años transcurridos de la muerte del pérfido dictador ! ha hecho justicia ¡ y vaya justicia !

    Esta democrática España, la de la gran memoria histórica y sus subvenciones no ha sido capaz de atender a quien más lo ha necesitado.

    Quizá tenga que ver que España no manda nada en la esfera europea ya que nos tienen rescatados…
    Quizá podríamos concluir que las vícitimas de la talomida son también víctimas de la deuda soberana española que nuestros políticos nos van legando cuando acaban el mandato.

    Saludos

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  2. Misael:
    Respecto a la bondad o maldad del general Franco, le diré que para mí, todo dictador es malísimo por definición ya que su tiranía se basa en negar la libertad del ciudadano.
    En lo que respecta al resto de su comentario, es evidente que, sea por la desidia del gobierno o por nuestra pequeñez internacional, la realidad es que este es un caso claro y flagrante de injusticia histórica.

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  3. misael dice:

    Franco fue dictador a la fuerza… la fuerza necesaria para que los que reventaron la segunda republica e iniciaron la guerra civil en octubre del 34 no lo volvieran a intentar.
    Platon en la República habla de los distintos métodos de gobierno. Con Franco se restringieron los derechos politicos. El resto permitía hacer una vida plena. Asi que son muchos los que hablan de régimen autoritario y nunca de dictadura. Por ejemplo Alexander Solsenicht.

    saludos

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  4. Supongamos, Misael, que el régimen de Franco fuera autoritario, siguiendo la taxonomía creada por el profesor Juan José Linz, que aunque español publicó casi toda su obra en inglés como docente en Yale (EE.UU.) Para Linz, los regímenes autoritarios son sistemas políticos con un pluralismo político limitado y no responsable; sin una ideología elaborada y propulsiva (sino con las mentalidades características); sin una movilización política intensa o vasta (excepto en algunos momentos de su desarrollo), y en los que un jefe (o tal vez un pequeño grupo) ejerce el poder dentro de límites que formalmente están mal definidos pero que de hecho son fácilmente previsibles.
    Otros, definieron al franquismo como fascismo frailuno o bonapartismo católico (Miguel Oltra); dictadura constituyente y de desarrollo (Fernández Carvajal); dictadura clerical fascista (Hills), despotismo contemporáneo, junto a la Portugal de Salazar y la Grecia de los Coroneles (Salvador Giner) estructura orgánica sólidamente personalizada (Zafra) o nacional-catolicismo (López Aranguren).
    Por estudios o calificativos, no será pues. Y bien está que los estudiosos de la historia, la política y la sociología aclaren hasta el último matiz de todas las caras de esas realidades poliédricas que son los regímenes políticos.
    Pero verá, como decía mi tío Juan, marino mercante, hay algo que está muy claro y es que lo que no es mar, es tierra firme. Así que, para mí, como liberal, lo que no es democracia es dictadura. Y en una democracia es claro que no pueden recortarse las libertades, ni acceder al poder y mantenerse en él por la fuerza. Luego, que los estudiosos piensen, analicen y maticen ante que tipo de dictadura nos encontramos.
    Y respecto al otro argumento, algo manido ya por los rehabilitadores del dictador, si lo que buscaba era abortar la amenaza comunista podría haberse retirado el día después del fin de la II Guerra Mundial ya que España había quedado bajo la órbita occidental y ni Stalin hubiera apoyado a los comunistas aquí, como no lo hizo en Italia o Grecia, del mismo modo que Occidente abandonó a Checoslovaquia o a Polonia.
    Así que si siguió en el Pardo sería ya porque quiso. Y si murió en el poder, también. Y eso es muy de dictador, qué quiere que le diga.
    Saludos.

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  5. misael dice:

    D. Luis,

    Agradezco sobremanera su respuesta… me abruma la cantidad de datos que vd. aporta… que me dejan sin réplica… ¡ en cuanto a referencias ! pero no en cuanto a ideas…

    Pensar en el régimen franquista como una simple dictadura es simplificar en exceso… Dictaduras, como tal, han sido otras: Pinochet, Castro, Mao, etc..

    Por otra parte habla vd. de que Franco tendría que haber entregado el poder ¿ a quien ? ¿ a las potencias aliadas ? ¿ A esas que se aliaron con el matarife Stalin al que le limpiaron el expediente transmitiendo la consigna de que quien ayudaba a acabar con Hitler era el tio José ? Renunciar al poder, pasados tan sólo cinco años o seis años desde la finalización de una guerra fraticida.¡ Qué pronto se piensa que cierran las heridas de la guerra ! Por mucho que pese a muchos… Franco, cuando murió, dejó una España unida, próspera, sin tensiones políticas o nacionalistas… y tanto es así que posibilitaron una pacífica transición.El régimen fue poco a poco silenciando el ruido de fusiles, para finalmente acallarlos por completo. Pero a más a más… ¿ acaso no ve vd. como las fuerzas izquierdistas + nacionalistas, aún hoy, de desmembrar España de norte a sur y de este a oeste ?

    Pero ¿ sabe vd. lo que pasa ? Que la política izquierdista, la “verdad” que ha colocado a la opinión pública dista mucho de ser la verdad “oficial”… Han sido cuarenta años donde se ha olvidado que muchos españoles le deben gran parte de lo que son al régimen que les posibilitó su librepensamiento de hoy.

    Cordiales saludos

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