EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

Inicio » Finanzas para todos » Cosas de las Finanzas » COMISIONES VIEJAS, COBROS EXCESIVOS

COMISIONES VIEJAS, COBROS EXCESIVOS


Comentábamos hace poco la ineficiencia que demuestra nuestro sistema bancario cuando basa su margen de explotación en el cobro de comisiones por servicios difícilmente defendibles y que sólo son el reflejo de un modelo caduco de distribución comercial que se niega a desaparecer aún en plena agonía. Resulta ridículo el cargo de comisiones por servicios que, o no se prestan realmente, o de prestarse – pensemos en la banca electrónica – no requieren de personal ni de infraestructura ya que somos nosotros mismos los que utilizamos la red como un elemento de autoservicio financiero y el hecho de que existan una sucursal es irrelevante para el resultado financiero buscado.

No es menos excesivo el cobro de comisiones derivadas de las inversiones y en particular de las cobradas por Depositarios y Gestores de Instituciones de Inversión Colectiva, sean Fondos de Inversión o de Pensiones. Tradicionalmente se ha defendido que al carecer el pequeño inversor de los conocimientos  necesarios, debe buscar asesoramiento que supone un desembolso adicional que reduce la rentabilidad de la inversión a la vez que los costes de compraventa le reducirían la capacidad de repartir riesgos.

Para dar solución a esos problemas surgieron las Instituciones de Inversión ColectivaInvestment Trust en el mundo anglosajón y Societés de Placement en Francia – que se entienden especialmente útiles para favorecer las inversiones de ahorro privado en valores bursátiles ya que merced a la constitución de una cartera de títulos variados ofrecen a sus socios las ventajas que dimanan de la división de riesgos. Igualmente, al disponer de personal especializado se puede imprimir a la cartera de valores una gestión y vigilancia más diligente y cuidadosa de la que pueda dedicar un inversor particular.

Hasta ahí la teoría. Correcta y absolutamente evidente. Pero sin embargo, la práctica habitual está haciendo tambalearse al propio sector de la inversión colectiva, no tanto por los riesgos asumidos por los clientes, como por los enormes costes que acaban asumiendo los partícipes y que son impuestos por gestoras y depositarios.

En España, la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva (modificada por la Ley 31/2011, de 4 de octubre) y el Real Decreto 1082/2012, de 13 de julio que la desarrolla, establecen que las sociedades gestoras y los depositarios podrán percibir de los fondos comisiones de gestión y de depósito, respectivamente, y las sociedades gestoras de los partícipes, comisiones de suscripción y reembolso. Por tanto, los tipos de comisiones que pueden aplicarse a los fondos de inversión son cuatro, suscripción, reembolso, gestión y depósito.

Las de suscripción y reembolso que se cobran en función del importe invertido y de las cantidades retiradas, no me parecen ni bien ni mal siempre que se informe con total claridad al cliente. Cada uno es muy libre de pagar por pertenecer a un club o de admitir que le cobren por dejar de serlo. Incluso, en los fondos garantizados y similares, entiendo que se cobre a quien desea una ventana de liquidez no prevista ya que podría acabar perjudicando al resto de partícipes. Aún así, el límite legal del 5% me parece claramente excesivo.

Donde creo que el cobro es más discutible es en las otras dos comisiones previstas legalmente, la de gestión y la de depósito. Es lógico que la gestora del Fondo cobre por planificar la política de inversión, realizar compras y ventas y sobre todo, por establecer el momento de hacerlo ya que la rentabilidad del mismo se deriva de ese conjunto de decisiones. Aunque también es verdad que en muchas ocasiones la rentabilidad de los Fondos de Gestión Pasiva, aquellos cuya cartera emula el comportamiento de un determinado índice, igualan o incluso superan a los de gestión activa, que son los que compran y venden títulos en función de las directrices marcadas.

Sea como fuere, lo que no es de recibo es que una Gestora cobre comisiones que superan a la rentabilidad del propio Fondo o que sus adquisiciones estén dentro de la estrategia del Grupo Financiero al que pertenecen, sea o no lo más indicado para que los partícipes rentabilicen su inversión. La norma establece que cuando la comisión de gestión se calcule únicamente en función del patrimonio del fondo, el máximo será el 2,25%; si se calcula en función de los resultados, el 18% y si se utilizan ambas variables, el 1,35% del patrimonio y el 9% de los resultados. Es evidente que cobrar el 2,25% del patrimonio de un fondo por obtener pérdidas no es de recibo. Por ello, e independientemente de la cifra, la remuneración de una actividad como esta debería vincularse, única y exclusivamente, a resultados.

La comisión de depósito que cobran los depositarios está limitada al dos por mil, una cantidad que parece baja, pero que no lo es. Desde 1988, cuando entró en vigor la Ley de Mercado de Valores, en España no hay títulos fijos sino anotaciones en cuenta. Es decir, la vieja comisión que se cobraba por disponer de una cámara acorazada donde guardar los títulos físicos, disponer de personal que recortara los cupones y los llevara al cobro, etc. tenía sentido; cuando todo el proceso está informatizado, carece de justificación.

Por todo ello, en un entorno de bajas rentabilidades no parecen lógicas las comisiones que cobran muchos depositarios y gestores, más cuando las rentabilidades de gran número de fondos, llegan a ser ridículas, cuando no, negativas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: