EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

Inicio » Cuaderno de Bitácora » LIDERAZGO CHURCHILLIANO

LIDERAZGO CHURCHILLIANO


Todas las empresas requieren líderes que ilusionen y que sean capaces de afrontar problemas y superar dificultades. Pero liderar no está al alcance de cualquiera. Un líder, aún aquellos que lo son de modo natural, pues ya en el colegio arrastraban tras de sí al grupo de amigos, debe inspirar y convencer. En ningún caso ordena. Y de hacerlo, su convicción y razonamiento es tal que nos costaría entender como una orden caprichosa lo que ante todos aparece como conveniente y necesario. Cada grupo humano es diferente. Los hay encabezados por líderes, pero también por jefes, capataces o matones, que de todo hay en la viña del Señor.

"ALL BEHIND YOU, WINSTON". DIBUJO DE DAVID LOW PUBLICADO EN EL 'EVENING STANDARD' TRAS EL NOMBRAMIENTO DE CHURCHILL COMO PRIMER MINISTRO EN MAYO DE 1940.

“ALL BEHIND YOU, WINSTON”. DIBUJO DE DAVID LOW PUBLICADO EN EL ‘EVENING STANDARD’ TRAS EL NOMBRAMIENTO DE CHURCHILL COMO PRIMER MINISTRO EN MAYO DE 1940.

No hay nada nuevo en plantear que hay jefes que mandan y a los que les gusta mandar. Lo suyo es decir a los demás qué, quién, cuándo, dónde y cómo hay que hacer el trabajo sin explicar el porqué. Estos tipos que oscilan entre el capataz y el matón, suelen creer que saben más que cualquier miembro de su propio equipo, lo que es, lógicamente, un claro síntoma de que padecen el denominado síndrome de Hubris.

Los hay que dirigen. Son tipos amables que gustan de coordinar el trabajo de los demás. A diferencia del jefe, un director asume que es, como diría mi abuela, aprendiz de todo y maestro de nada. Y lo es porque prefiere rodearse de especialistas que descuellen en sus puestos a los que premia y castiga en función de los resultados obtenidos.

Y luego están los líderes. Esos señores que parece que no hacen nada y a veces es así – recuerden a von Hammerstein – porque su objetivo es definir una estrategia en la que todos hagan lo que les corresponde y obtengan los resultados apetecidos. A diferencia de jefes y directivos, un líder actúa desde dentro del equipo. Sabe que el liderazgo lo otorga el grupo y no el cargo.

Es claro que mandar no es liderar. Y sin embargo, sin necesidad de dar órdenes, un líder obtiene de su equipo mucho más que cualquier directivo e infinitamente más que un jefe. Tomemos como ejemplo para destacar las cualidades necesarias al liderazgo, las de uno de los más grandes de la historia, un hombre que llevó a su país a la victoria en uno de los conflictos bélicos más crueles jamás sufridos, la II Guerra Mundial, un hombre que no requiere presentación, sir Winston Churchill. Un hombre que arrastró tras de sí a todo un país.

Un líder se confunde con su gente. Churchill era un aristócrata; es más, jamás lo ocultó. Y lo era en sus formas, en su anticuado estilo de vestir y en sus gustos. No olvidemos su afición al buen vino o a los habanos. Sin embargo, en 1916, tras el desastre de Gallipoli, abandonó el gobierno y se incorporó al 6º Batallón de Fusileros Reales Escoceses sirviendo, como un oficial más, en las embarradas trincheras del frente occidental.

Un líder no miente. Ni siquiera adorna la realidad o actúa con paternalismo ante los problemas. Dos días después de ser nombrado Primer Ministro, Churchill se dirigió a los Comunes con un discurso que ha pasado a la historia y en el que dejó claro al pueblo británico que sólo podría ofrecerles, sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.

Un líder asume que no es infalible y que todo el mundo se equivoca. O en palabras de Churchill, a menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada. También asume las críticas y las ideas de los demás. Conocida es la frase en la que manifestaba que las críticas no serán agradables, pero son necesarias.

Un líder es capaz de admitir sus errores y volver a empezar de nuevo. Al fin y al cabo, como reconocía el propio Churchill, el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.

Un líder reconoce el trabajo de los demás, lo valora y hace pública su admiración. Tras la Batalla de Inglaterra que tuvo a los británicos viviendo atemorizados bajo un tenaz y continuo bombardeo de la Luftwaffe, entre julio y octubre de 1940, no sólo no aprovechó la victoria personalmente, sino que ni siquiera se la apuntó al haber de su gobierno. Para Churchill, los únicos héroes fueron los pilotos de la RAF a quienes alabó con una de su frases más conocidas y hermosas: jamás en el ámbito de los conflictos humanos, tantos han debido tanto a tan pocos.

Un líder jamás pierde las formas, ni con su equipo directivo, ni con los trabajadores de su empresa, ni con competidores, proveedores o clientes. Tras el bombardeo japonés de Pearl Harbour, llamó al Embajador del Japón a quien, él mismo, entregó la Declaración de Guerra. Una carta exquisita que concluía diciendo, Tengo el honor de ser, con alta consideración Señor, su obediente servidor, Winston S. Churchill. A quienes criticaron su elegancia y buena educación, contestó con aplomo: Después de todo cuando tienes que matar a un hombre no cuesta nada ser educado.

Siempre valoró el sentido del humor como un elemento necesario para quitar hierro a cualquier situación por difícil que fuera y sostenía que si la imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser, el humor los consuela de lo que son.

Por estas cuatro pinceladas y por su vida, parece evidente que sir Winston Churchill debería ser un ejemplo a seguir para cualquiera que aspire a ejercer un cierto liderazgo.

Anuncios

2 comentarios

  1. Almeida dice:

    Magnífico post. El problema de España es que cuando no nos gobernaron validos, lo hicieron espadones. Y así nos ha ido siempre. No sé si hay un puñado de líderes en la historia de España pero pocos actúan como usted dice que deben hacer y yo también creo. Y en las empresas… pues mejor lo dejamos. Lo normal, el jefe, hijo del jefe, su amiguete de copas y cuatro capataces látigo en mano. Y encima, si aparece un lider como Amacio Ortega pues lo despellejan los sindicatos y la progresía nacional.
    Una pena, don Luis, una pena.

    Me gusta

  2. Anónimo dice:

    Después de leer esto, mira uno a los cuatro en manos de los que hemos dejado nuestro futuro y le entran escalofríos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: