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¿QUÉ HACEMOS CON LA TASA TURÍSTICA?


Emitido en La Mañana de COPE Granada.

Volvemos con la tasa turística. El alcalde de Sevilla ha recuperado la idea de imponerla y en Granada, como no podía ser de otra manera, una vez que cambió la dirección del viento político, los que decían que no dicen que sí y los que creían que era necesaria la entienden un abuso. Pero en fin, la incoherencia del político granadino es una virtud inherente a su mera existencia.

Normalmente, un político es un señor que cuando no sabe de dónde sacar dinero, se inventa un impuesto. Y lo más interesante de todo es que siempre es capaz de armar una explicación que justifique la necesidad inmediata del gravamen que además, y como no podía ser de otra manera, resultará muy beneficioso para todos los ciudadanos y para el futuro del país.

La tasa turística no es nada nuevo: Existe desde hace años y en muchos países. La primera ciudad de Europa en imponerla fue París y actualmente se paga en Roma, Florencia, Venecia, Berlín, Amsterdam, Viena o Bruselas, entre otros grandes destinos de turismo cultural y urbano. El objetivo es simple: obtener recursos para corregir el impacto ambiental del turismo, ayudar al mantenimiento de las infraestructuras y financiar la promoción de los destinos.

Y no es mala idea. Sobre todo, porque al final, aumentar uno o dos euros la estancia por día no supone ningún encarecimiento del coste final de un viaje y es asumido desde el primer momento por cualquier turista. Aún así, hay que admitir que todos los destinos turísticos no son iguales. Y ahí, Granada, Córdoba, Sevilla, Úbeda y Baeza, las cinco ciudades andaluzas reconocidas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad tienen una clara ventaja competitiva. Este tipo de turismo cultural y urbano tiene una característica fundamental; es único. Frente al sol y playa en el que la ubicación resulta indiferente, quien quiera admirar los atauriques y los jardines de la Alhambra, disfrutar del encanto de las callejas del Albaicín o pasear por la bellísima ruta renacentista que conforman la Capilla Real, la Catedral y el Monasterio de san Jerónimo, no tiene más opción que venir a Granada. Y aunque económicamente, la medida disfruta de tantos partidarios como detractores, podría ser interesante aplicarla en un conjunto de ciudades cuyo aliciente principal es su carácter monumental. Más aún si empezamos a vender un paquete en el que el protagonista sea la Andalucía Monumental y no cada uno de los destinos por separado.

Lo que no podemos permitir es que prime exclusivamente el afán recaudatorio y al final, esa tasa turística sirva para que el Ayuntamiento pague nóminas o facturas de proveedores, en lugar de dedicarlo a adecentar el Albaicín o promover espectáculos culturales que hagan más interesante acudir a Granada y a toda Andalucía. Y ahí reside la principal desconfianza de ciudadanos y empresarios del sector hostelero y turístico, que las administraciones pretendan resolver su ruina a base de imaginería tributaria.

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1 comentario

  1. misael dice:

    Pues sí D. Luis, pues sí.

    Los políticos, con sus palmeros periodistas, siempre nos han dicho que los impuestos no son finalistas. De esta forma, un conductor que paga sus impuestos de circulación, seguro del coche, itv, gasolina, iva de reparaciones, etc… no puede esperar que eso redunde en la mejora de las carreteras.

    Pero hete aquí, que desde hace unos años, son ELLOS, sí ellos, los politicastros que en desgracia nos ha tocado vivir, los que se inventan impuestos “finalistas”. Son finalistas en tanto en cuanto, ese fin, es el eslogan por el que pretenden que asimilemos la mucha bondad que hay en la nueva tasa.

    Así nació, o nacieron, el céntimo sanitario, en el que todo es falso comenzando por el nombre: en algunas taifas llegó a 7 céntimos. ¿ Y lo de dedicarlo a la sanidad ? Ja ! Luego vino la UE y lo prohibió… ¿ Alguien tuvo narices a reclamárselo a Cristóbal Nosferatu Montoro ? No padre, no vaya a ser que por arte de birlibirloque tocara inspección.

    En cualquier caso, el turista cuando se aloja, ya paga unos impuestos; cuando consume, también paga unos impuestos. Esos hoteles, a su vez ya pagan impuestos. Idem los restaurantes; entonces… ¿ por qué demonios se inventan otro impuesto para supuestamente mantener la ciudad cuando el sector del turismo ya paga todo él impuestos ?

    Saludos.

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