EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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Tag Archives: Montes de Piedad

LOS PÓSITOS AGRARIOS


 

De modo similar a los Montes Frumentarios italianos y con el mismo objetivo de socorrer a los agricultores pobres, se establecieron Pósitos en Castilla, unos por acuerdo entre los propios vecinos – en una especie de cooperativas avant la lettre – y otros mediante fundaciones caritativas animadas por la Iglesia y por algunos de sus más preclaros representantes entre los que destaca el Cardenal Cisneros, que con sus propias rentas puso en marcha los de  Alcalá de Henares, Toledo o Torrelaguna. Los fundados por iniciativa eclesiástica o piadosa, obispos, monasterios, conventos, hermandades o parroquias, se conocían como Pósitos Píos para diferenciarlos de los de fundación real o municipal que eran llamados Pósitos Reales o Concejiles. (más…)

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LOS MONTES FRUMENTARIOS MEDIEVALES


 

Salvo contadas excepciones, la mayoría de las personas identifican el préstamo con una entrega de dinero. Sin embargo, tanto la legislación civil como la mercantil contemplan la posibilidad de prestar bienes, sean fungibles o no, como ocurre en el ámbito financiero con el préstamo de títulos o valores tan habitual en el mercado bursátil. También existen los préstamos en especie, en los que para cancelar la deuda se deberá devolver, salvo que exista otro pacto, igual cantidad en la misma especie y calidad, o su equivalente en metálico si se hubiere extinguido la especie debida. (más…)

LAS “ARCAS DE LIMOSNA” CASTELLANAS


La predicación franciscana en la Italia de las repúblicas comerciales resultó decisiva en el nacimiento de los Montes de Piedad. Pero también es cierto que la preocupación por los pobres y por la financiación de los artesanos o de los pequeños agricultores y comerciantes ya estaba presente en una Europa de gran impronta cristiana. Para la teología católica, la caridad es una de las tres virtudes teologales, uno de los hábitos que Dios infunde en nuestra voluntad e inteligencia. Por ello es importante entender como la vida económica se vio influenciada desde la Edad Media por una serie de iniciativas que cumplían el mandato evangélico en virtud de los fines benéficos que se imponían.

Para comprender los mecanismos económicos medievales es necesario repasar los aspectos sociales que influyeron en su creación. La sociedad medieval era rígida y eminentemente rural lo que favoreció la mera acumulación de riqueza patrimonial no siempre productiva. Además, las malas cosechas generaban momentos de desabastecimiento y encarecimiento de productos básicos que hundían a la mayoría de la población en una situación de miseria irreversible. Influenciados por sus creencias religiosas, la mayoría de quienes buscaron soluciones a estas situaciones de desamparo lo hicieron por la vía de la caridad y la beneficencia. A partir del siglo V, los monasterios asumieron esta función. Los monjes, en particular Cluniacenses y Cistercienses, fundaron hospitales para atender a pobres y viajeros, sobre todo en las zonas rurales. Un ejemplo evidente lo constituye la red de instituciones benéficas que nacieron a lo largo del Camino de Santiago. (más…)

LA CONTROVERSIA MORAL DE LOS INTERESES


La fundación de Montes de Piedad no contó siempre con el apoyo unánime de príncipes y prelados a pesar de que suponían un claro avance en la eliminación de la usura y la pobreza. Los préstamos eran gratuitos y su importe no superaba los dos tercios del valor del bien entregado en prenda que en caso de impago se vendía en pública subasta quedando el exceso para el prestatario. Pero había que hacer frente a los gastos de gestión por mínimos que fueran y era imprescindible absorber las pérdidas generadas por los impagos ya que no siempre la subasta del bien entregado en prenda producía ingresos suficientes. Ambas partidas irían reduciendo el capital fundacional hasta su desaparición, lo que conllevaría la del propio Monte. De ahí que se crearán cajas de limosnas para colaborar en su mantenimiento. Pero estas donaciones, aunque fueran importantes eran una fuente precaria e imprevisible que impedía atender y gestionar los volúmenes de préstamos solicitados. Por tanto, se concluyó que la viabilidad de los Montes era imposible si no se cobraba por las operaciones concedidas.

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CONTRA USURA, MONS PIETATIS


Las diversas censuras de la Iglesia sobre el préstamo y el veto que sufrían en el acceso a la propiedad rural hizo a los judíos mercaderes y prestamistas. La intolerancia religiosa de los siglos XI y XII trasladó su protagonismo a los banqueros Lombardos y Cahorsinos que no estaban afectados por las prohibiciones eclesiásticas aunque también hubieron de recurrir a la protección de la Curia Pontificia al ser mercatores vel cambiatores papae (mercaderes o cambistas del papa). El florecimiento comercial de las diversas repúblicas italianas a lo largo del siglo XIII dio origen a la creación de gran número de bancos que negociaban con príncipes, magnates y mercaderes. La escasez de financiación y las oscilaciones del numerario disponible fueron campo abonado para que los intereses abusivos fruto de la urgencia y la necesidad se convirtieran en norma. Habitualmente, la cantidad a devolver superaba rápidamente el valor intrínseco de la garantía aportada que pasaba a manos del banquero.

Catedral de Orvieto (Italia)

Catedral de Orvieto (Italia)

A mediados del siglo XV, la situación de los mercados financieros era muy similar a la que había animado la promulgación de leyes que limitaban el tipo de interés. Se prohibieron los préstamos sobre objetos dedicados al culto divino y bienes municipales o cosas del Común. Las operaciones eran a quince meses y al 20% de interés, con la particularidad de que se cobraba anticipado y por meses completos. Si acabado el plazo no se había satisfecho la deuda se procedía a la venta pública de los bienes entregados en garantía para resarcimiento del prestamista y sólo en determinados casos el prestatario tenía derecho al sobrante de la subasta una vez liquidado el capital y los intereses. (más…)

ORIGEN DE LOS MONTES DE PIEDAD


El Diccionario de la RAE define Monte de Piedad como aquel establecimiento benéfico, combinado generalmente con una caja de ahorros, que dedica estos y su propio capital a préstamos, generalmente pignoraticios, con interés módico. Para muchos autores la expresión Monte proviene de los inicios del siglo XV cuando se fundó en Génova el Banco di san Giorgio. Al conjunto o suma total de las acciones de la entidad se denominó coloquialmente montón y de ahí que florentinos, romanos y venecianos dieran en llamar Monte al capital. En español sigue denominándose monto a la suma de varias partidas contables. Por extensión, se llamó Monte a los establecimientos de parecida naturaleza. De hecho, el considerado banco en activo más antiguo del mundo ya que fue creado en 1472 por la Magistratura de Siena (Italia) sigue denominándose Monte dei Paschi di Siena. Al añadir el calificativo de Piedad se pretendía hacer constar la finalidad caritativa y desinteresada de estas instituciones y así diferenciarlas de los Montes Públicos en los que se depositaba dinero para obtener intereses. Las dos grandes diferencias entre un establecimiento de crédito y un Monte de Piedad – también llamado Montepío – eran que el primero tenía accionistas y el segundo se creaba a partir de un capital depositado graciosamente por sus fundadores y que si un banco tenía como finalidad obtener beneficio para repartir entre sus socios, en los Montes se destinaba al propio establecimiento y a realizar obras de caridad.

Arco de Trajano. Mérida (España)

Arco de Trajano. Mérida (España)

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LA EDAD MEDIA, ORIGEN DE LA BANCA MODERNA


La Banca empieza a desarrollarse y a parecerse a lo que hoy denominamos negocio de intermediación financiera durante la Edad Media. El mantenimiento durante siglos de la especialización bancaria consolidada a finales del Imperio Romano produjo un estancamiento en el desarrollo bancario. Tanto la contracción del comercio europeo como la oposición de la Iglesia que condenaba el préstamo a interés, generaron hasta el siglo XI un cierto letargo de la banca. Fueron las Cruzadas las que provocaron con los grandes movimientos de personas, tropas y bagajes un claro renacimiento de la actividad comercial a lo largo y ancho del Mediterráneo lo que estimuló la aparición de nuevos instrumentos financieros.

Basándose en las prohibiciones eclesiásticas, la hipótesis tradicional considera a los Judíos como iniciadores de la Banca moderna pero hoy sabemos que los cristianos supieron salvar todas esas prohibiciones con hábiles procedimientos que trataremos en otra Nota. Además, la actividad de los banqueros judíos no fue tan universal como se había venido defendiendo ya que salvo en España y el Languedoc, nunca representaron un papel preponderante en el negocio financiero. Sin embargo, es evidente que las prohibiciones y limitaciones legales a la adquisición de propiedades rurales fueron determinantes en su decisión de dedicarse a las actividades mercantiles y bancarias.

Monumento ecuestre a Cosme de Médici en la Piazza della Signoria. Florencia (Italia).

Monumento ecuestre a Cosme de Médici en la Piazza della Signoria. Florencia (Italia).

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