EL MÁS LARGO VIAJE. BITÁCORA DE LUIS G. CHACÓN.

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Tag Archives: Sistema de Pensiones

FONDO DE RESERVA Y DEMAGOGIA.


Publicado en Granada Hoy.

Las dos disposiciones que ha debido hacer el gobierno del Fondo de Reserva de las Pensiones, -la primera para poder abonar la paga extra de verano y la segunda para cumplir con la obligación fiscal de ingresar las retenciones practicadas a los pensionistas– han levantado un vergonzoso revuelo partidista. Usar las pensiones como arma arrojadiza en el enfangado ambiente político actual sólo pone en evidencia la ínfima categoría intelectual, la ausencia de ética y la poca solvencia económica de nuestros políticos.

El Sistema Público de Pensiones es, con la Sanidad y la Educación, uno de los pilares fundamentales del estado de Bienestar que desde finales de los años cuarenta han ido construyendo los países europeos. Nos guste o no su estructura o su funcionamiento, es evidente que la sociedad lo demanda mayoritariamente y por tanto, la misión de los partidos debería ser la de buscar soluciones a su viabilidad en lugar de mentir interesadamente a su clientela para que actúe de claque en este sainete al que denominan pomposamente, debate político. (más…)

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LA HUCHA DE LAS PENSIONES NO ES EL PROBLEMA.


Ha sido noticia, y más que noticia arma arrojadiza entre los diversos partidos políticos, el hecho de que el gobierno haya recurrido al Fondo de Reserva de la Seguridad Social – conocido popularmente como Hucha de las Pensiones – para poder hacer frente al pago de la pensión extraordinaria de verano. Y a partir de ese hecho, absolutamente normal por otra parte dado el objetivo del propio Fondo, hemos asistido a un ridículo toma y daca de descalificaciones y navajeo político en todos los foros imaginables que puede ser que aporte viveza al agalbanado ambiente estival pero que en ningún caso eleva el nivel de debate ni mucho menos busca soluciones al evidente problema de financiación de nuestro Sistema de Pensiones. (más…)

¿EL BIENESTAR DE QUIÉN?


Publicado en Granada Hoy.

No hay día en el que algún apocalíptico vocero de la izquierda no proclame que el rampante neoliberalismo ha laminado el Estado de Bienestar y que no contento con ello, quiere eliminar los pocos rescoldos que aún sobreviven en este mundo insolidario y rapaz de las democracias occidentales, tan alejadas de los paraísos socialistas caribeños que nos ofrecen con igual gozo que Moisés la tierra prometida.

Pero la dantesca visión de España que se vende desde los púlpitos de la nueva izquierda revolucionaria casa muy poco con la realidad. La Seguridad Social –son datos recién publicados del cierre de 2015- abona prestaciones a 13,5 millones de españoles a los que hay que añadir otros seiscientos mil beneficiarios de rentas mínimas de las Comunidades Autónomas. Reciben pensiones contributivas -jubilación, incapacidad, viudedad u orfandad- 9,4 millones, medio millón son no contributivas, un millón y medio, asignaciones por hijo a cargo y poco más de 2 millones cobra alguna  prestación por desempleo. Pero como sólo algo más de la mitad de estas cantidades se abonan con cargo a cotizaciones sociales, son los impuestos quienes sufragan el resto del gasto social, complemento a mínimos, subsidios, etc. Añadan a estas cifras una realidad palpable, la sanidad y la educación siguen siendo gratuitas para el usuario o están altamente subvencionadas como ocurre con medicamentos y enseñanza universitaria. Y ahora, que alguien tenga valor para proclamar que el estado de bienestar está en quiebra o que en España no existe, aunque no sea plena, su acción protectora. (más…)

EL FONDO DE RESERVA DE LA SEGURIDAD SOCIAL


Ahora que empieza el año de la recuperación, o al menos eso dicen, no estaría de más volver la vista hacia la gestión de nuestro Sistema de Pensiones, convertido últimamente en el pimpampum de esa feria de las vanidades que es la política patria. Sería interesante analizar sus desafíos y necesidades, más allá del insistente baqueteo al que lo someten los profetas del desastre que prevén su pronta desaparición y de la continua elevación a los altares, como símbolo de la utopía estatista, tan del gusto de los autoproclamados defensores de lo público, más preocupados por su idealización que por su viabilidad.

Como todos sabemos, la Seguridad Social dispone de un Fondo de Reserva que actúa como recurso especial y que tiene como objeto cubrir las necesidades de liquidez de nuestro sistema de reparto en los casos en los que los ingresos por cotizaciones resulten insuficientes para atender las obligaciones mensuales de pago a los pensionistas.

Cuando los Sistemas de Pensiones son de reparto están demasiado expuestos al ciclo económico. Toda crisis conlleva una reducción del número de trabajadores en activo – cotizantes – y una caída de sus remuneraciones. Estos son los dos parámetros en los que se basa la recaudación del sistema que como no podía ser de otra forma decrece. Las pensiones, en cambio, son obligaciones previamente contraídas cuyo importe no puede referenciarse a la situación económica o a las disponibilidades del sistema, razón por la cual su importe, cuando menos, se mantiene. A la inversa, en situaciones de bonanza, la recaudación se dispara y las obligaciones permanecen razonablemente inalterables.

Durante años, los superávits quedaban en manos del estado que, a cambio, se comprometía a cubrir los déficits con su recaudación corriente de impuestos. Pero en 1995, las diversas fuerzas políticas sellaron el denominado Pacto de Toledo, acuerdo que entre otras muchas cuestiones recogía la necesidad de que el Sistema Contributivo de Pensiones convirtiera los superávits en reservas con la finalidad de atenuar los efectos de los ciclos económicos.

Y así, en 1997 la Ley de Consolidación y Racionalización del Sistema de Seguridad Social estableció el Fondo de Reserva tal y como lo conocemos hoy en día. Como siempre ocurre, una cosa es la publicación de la norma en el correspondiente Boletín Oficial y otra muy distinta su plasmación real que en este caso no ocurrió hasta que en el año 2000 se realizó una primera dotación de Cien mil millones de pesetas (equivalentes a 601 millones de euros). (más…)

LAS POLÍTICAS DE INVERSIÓN DE LOS PLANES DE PENSIONES


Cualquier institución de inversión colectiva pretende favorecer las inversiones de ahorro privado en valores cotizados. Constituir una cartera de títulos selectos y variados permite ofrecer a los socios las ventajas que dimanan de la división de riesgos al compensar las alzas y bajas de unos y otros valores. Igualmente, disponer de personal especializado puede imprimir a la cartera de valores una gestión y vigilancia más diligente y cuidadosa de la que pueda dedicar un inversor particular y la ausencia de retenciones fiscales, así como la posibilidad de acumular rendimientos, hace estos productos mucho más atractivos que las opciones tradicionales de inversión.

El fondo de pensiones es un patrimonio formado por activos (títulos de renta fija, acciones, inmuebles, etc.) adquiridos con el conjunto de las aportaciones dinerarias de los partícipes. Una definición amplia que recoja los rasgos principales del fondo podría ser la de un patrimonio sin personalidad jurídica, perteneciente a una pluralidad de partícipes, cuyo derecho de propiedad se justifica mediante certificados de participación (articulados a través de los correspondientes planes de pensiones).

¿En qué invierten los gestores de un Fondo de Pensiones? Los riesgos que cubre un producto de ahorro previsión o de seguro se catalogan en dos grandes grupos: los que originan prestaciones económicas y los que dan lugar a prestaciones asistenciales. Lo más importante es definir la cobertura de riesgos que se pretende garantizar a los partícipes, la población que quedará protegida y el mecanismo de financiación que son las aportaciones. (más…)

BASES FINANCIERAS DE LOS PLANES DE PENSIONES


Un Plan de Pensiones no es más que una renta. La idea básica del mismo es generar un capital mediante la suma de las aportaciones periódicas realizadas por el titular más los intereses que dicho capital vaya produciendo a lo largo del tiempo. Una vez llegada la fecha de jubilación ese montante de capital se retorna a quien lo generó mediante pagos mensuales que sirven como sustitutivos del salario y complementos a la pensión pública.

 Vamos a analizarlo mediante la siguiente Hipótesis de Trabajo:

Pensemos en un individuo con una esperanza de vida de ochenta años que se jubila a los 65 años. Su vida laboral media podría oscilar entre los 35 y los 50 años. Por tanto, la esperanza media de vida, una vez jubilado será de quince años.

Su objetivo será conseguir el máximo capital mediante un ahorro continuado y constante. Para hacer más fácil el razonamiento, supongamos que el capital ahorrado produce una rentabilidad real (deducida la inflación) del 1% anual capitalizable mensualmente, lo cual no es ni mucho menos excesivo. (más…)

PENSIONES: LA OPCIÓN PRIVADA


Sea de una u otra manera, cualquier ciudadano puede formarse un capital con el objetivo de que le permita complementar su renta una vez que finalice su vida laboral. Como se ha comentado en otras ocasiones, este fondo puede crearse mediante la adquisición de bienes muebles o inmuebles sea con la idea de obtener plusvalías en su venta o recibir rentas periódicas producidas por alquileres o dividendos.

Pero la opción específica que ofrece el mercado financiero es la de los Planes y Fondos de Pensiones. Su vocación ni es, ni puede ser excluyente respecto al sistema público de pensiones y siempre se plantean como complementarios. Aunque hay demasiada ideologización en torno a una cuestión tan sensible como es la de garantizar una jubilación digna, no deben descartarse las opciones privadas sin estudiar con detalle sus méritos intrínsecos, siendo probablemente la mejor manera de preservar un sistema de pensiones público de forma duradera. Además, debemos concienciarnos de la posibilidad de generar una gran cantidad de ahorro durante el amplio período que supone la vida laboral de cualquier persona.

Pese a que se suelen utilizar como términos sinónimos, un plan de pensiones y un fondo de pensiones son dos instrumentos diferentes, aunque uno no puede existir sin el otro. El plan de pensiones es un contrato en el que se fijan los derechos y obligaciones del partícipe respecto a este sistema de ahorro-previsión. Este contrato también regula las condiciones en que cada plan de pensiones se integra junto a otros muchos, en un fondo de pensiones. (más…)

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES (VI). RESPONSABILIDADES PÚBLICAS Y PRIVADAS


Hemos realizado en las Notas anteriores un breve análisis de nuestro sistema público de pensiones. La idea principal de las mismas ha sido aclarar su estructura real, definir a que retos se enfrenta e incluso imaginar cual sería su estructura financiera si se hubieran tomado medidas para su viabilidad mucho antes. El sistema de reparto es comúnmente admitido en todas las sociedades modernas y desarrolladas porque responde a los principios fundamentales que informan nuestras democracias.

Es claro que la democracia, en un estado moderno, no puede reducirse al mero ejercicio del voto. Una sociedad democrática exige mucho más. Igualmente, la libertad formal, aquella que está recogida en las leyes es sólo una sombra de la libertad real, que es la que puede ejercerse entre ciudadanos libres. ¿De qué sirve la libertad de mercado, cuando una parte importante de la población carece de recursos para adquirir bien alguno? ¿Es útil la libertad de expresión si los medios de comunicación, sean públicos o privados, no admiten más opinión que la que satisface a sus dirigentes o propietarios? ¿Tiene algún valor el derecho de jubilación si nadie garantiza un ejercicio digno del mismo? En definitiva, ¿cómo puede darse contenido a esa serie de derechos formales? ¿Hay algún camino que nos permita convertir una serie de meros desiderátum en una realidad tangible? (más…)

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (V) LA EXIGENCIA DE UN FONDO DE RESERVA.


Es cierto que las perspectivas financieras de nuestro sistema de pensiones no son muy halagüeñas pero no debemos obviar que durante años, ha generado grandes superávits. Si se hubiera tenido la previsión de no dedicarlos a fines diferentes para los que se habían aportado y se hubiera creado un Fondo de Reserva todos los problemas actuales de nuestro sistema, simplemente, no existirían, al menos en la parte imputable a la caída del empleo y por tanto, de las cotizaciones.

Es evidente que esos fondos son absolutamente irrecuperables salvo que pretendamos la quiebra total del estado. Pero, aún así resulta interesante realizar un pequeño ejercicio de historia ficción. Basta con repasar someramente la historia del sistema. Sobre todo, porque obtendremos como lógica consecuencia no sólo la necesidad de crear y mantener un Fondo de Reserva como el actualmente vigente sino el hecho de que sea imprescindible alejarlo de cualquier tentación de apropiación, siquiera temporal por parte del estado y sea cual sea la necesidad sobre la que se apoyara la justificación política de la medida. (más…)

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (IIII) CUESTIÓN DE POBLACIÓN.


Como sabemos, el sistema de reparto se basa en pagar las pensiones actuales con los fondos generados por las cotizaciones del momento. De ese modo, la cuenta general del sistema de pensiones genera déficit o superávit en función del balance financiero que exista entre cobros y pagos. Los ingresos provienen de las cotizaciones, a las que deben añadirse los rendimientos del fondo de reserva y los gastos son, exclusivamente, el pago de pensiones. Por tanto, hay una relación cuya evolución debe vigilarse continuamente: la que existe entre cotizantes al sistema y número de pensionistas. La segunda ratio a seguir es la de población activa que es, al fin y al cabo, quien financia el sistema y que constituye el límite máximo de cotizantes de una economía.

Para comprender la importancia que tiene la pirámide poblacional debemos analizar ambos conceptos. Se denomina tasa de dependencia o de sostenibilidad a la relación existente en cada momento entre cotizantes y pensionistas y tasa de dependencia de empleados a la que se da entre los empleados y el conjunto de ciudadanos mayores de 65 años. Podemos señalar que España alcanzó la cota máxima de 2,5 cotizantes por pensionista en 2007, si bien, desde entonces ha ido cayendo, a la vez que aumentaba la tasa de paro, hasta situarse ligeramente por debajo de 2.

Si hacemos un breve repaso histórico, veremos como en los primeros años de la transición democrática la tasa de dependencia era suficientemente alta para las necesidades del momento ya que tanto el sistema de pensiones como la población eran relativamente jóvenes. En cambio, la tasa de dependencia de empleados era baja ya que la mujer aún no se había incorporado masivamente al trabajo. Esa circunstancia, unida a la menor esperanza de vida, hacía que las pensiones fueran bajas y cortas en el tiempo y que las de viudedad, dado el porcentaje aplicado, fueran mucho más bajas que aquellas de las que se derivaban. (más…)

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (III) ABUSOS INDESEADOS.


En junio de 1812, los EE.UU. declararon la guerra al Imperio Británico por diversas razones políticas y comerciales. Dos años después, ambas potencias firmaron el Tratado de Gante que puso fin al conflicto. Un adolescente estadounidense llamado Darius King fue reclutado y licenciado del ejército en el mismo año 1814, tras servir durante cincuenta y cuatro días. Como veterano de la contienda se le reconoció una pensión vitalicia. En 1869, con setenta años contrajo matrimonio con una chica de diecinueve. Tras la muerte de su esposo, la señora King recibió una pensión de viudedad hasta su muerte en 1938. Aunque parezca mentira, los cincuenta y cuatro días de servicio de Darius King generaron derecho a pensión durante la friolera de… ¡ciento veinticuatro años!

"La pnsión del soldado King: de la batería decimonónica a la polaroid". Fuerte de Santa Luzía. Elvas (Portugal)

“La pensión del soldado King: de la batería decimonónica a la polaroid”. Fuerte de Santa Luzía. Elvas (Portugal)

Esta increíble anécdota refleja una situación que suele repetirse en todos los sistemas de pensiones: los abusos indeseados. Cómo es lógico, los gestores del sistema no tienen interés alguno en que se produzcan y tampoco suelen ser buscados conscientemente por quienes se benefician de ellos.

La longevidad de un pensionista es un riesgo intrínseco a la propia estructura de un sistema cuya ecuación básica ha de buscar el equilibrio entre las aportaciones y los retornos medios generados por partícipes y beneficiarios. (más…)

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (II) INJUSTICIAS


Es sobradamente conocido que el actual sistema de pensiones, como toda estructura de reparto, se basa en que las aportaciones de los trabajadores en activo son las que pagan las prestaciones abonadas a los beneficiarios contemporáneos. Aunque reflexionaremos sobre las ventajas e inconvenientes de esa estructura en alguna Nota posterior, no podemos obviar que una cosa es el criterio de caja que se aplique al origen y aplicación de los fondos recibidos por la Seguridad Social y otra muy distinta que la forma en la que se determinen las cantidades a recibir en un futuro se base en criterios de proporcionalidad, justicia, redistribución de rentas o imagen política del estado.

Por ello, si en una Nota anterior analizamos la relación entre las aportaciones individuales y los retornos comprometidos, en esta abundaremos en la injusticia que ha supuesto y aún supone para determinados cotizantes la forma en que se han calculado sus derechos de cobro futuro, si se les compara con las cantidades ingresadas en la caja del sistema a lo largo de toda su vida laboral. (más…)

LA NECESARIA REFORMA DE LAS PENSIONES: (I) EL FRÁGIL EQUILIBRIO


Las pensiones, y así lo comentábamos en una Nota anterior no son un regalo del estado. Es más, el estado nunca ha regalado nada. Su misión puede ser la de actuar como un prestador de servicios mínimos para el ciudadano y asegurador de determinadas contingencias: desempleo y pensiones, básicamente. En el primer caso, los servicios recibidos por los contribuyentes han sido previamente pagados por ellos, vía impuestos. Bien es cierto que es imposible que las cantidades aportadas y recibidas sean idénticas pero tampoco es verdad – y a ello dedicaré alguna Nota posterior – que haya un sector social que pague mucho más de lo que recibe, aunque sea una de esas verdades indemostrables y comúnmente admitidas. En el caso de las prestaciones por desempleo y las rentas por jubilación, la única misión del estado es garantizar los retornos a los beneficiarios de las cantidades aportadas por ellos previamente y a lo largo de una serie de años. (más…)

PENSIONES: DO UT DES


Debemos recordar, frente a los que viven sumidos en un cierto complejo adánico, que la idea de premiar con una pensión a quien, tras años de servicio, abandona un puesto determinado es  casi tan antigua como la propia civilización. Al fin y al cabo la pensión es una plasmación del principio jurídico romano del do ut des – te doy para que tú me des. El ciudadano aporta con la idea de recibir algo en un futuro.

Emérita Augusta. "Puerta de Mérida" Mérida (España).

Emérita Augusta. “Puerta de Mérida” Mérida (España).

Gracias a la reforma de Cayo Mario, la ley otorgaba a los legionarios veteranos el derecho a retiro. Tras veinte años de servicio, si las campañas se habían dado bien, los soldados se retiraban con una bolsa repleta, algunos esclavos y lo más importante, un buen lote de tierras para establecerse y cultivar. De ese modo, Roma ofrecía a sus veteranos un medio de vida propio de un hombre libre en algún lugar del imperio. Así, los legionarios eméritos – veteranos jubilados – de las legiones V Alaudae y X Gemina, que habían acompañado a Augusto hasta Hispania, dieron nombre – Emerita Augustaa la actual ciudad de Mérida. (más…)

PENSIONES: ¿CAPITALIZACIÓN O REPARTO?


Para poder analizar las ventajas e inconvenientes de los diversos sistemas de pensiones y sobre todo, para poder mostrar los errores en los que se ha incurrido o las injusticias que se puedan derivar de la aplicación de cada uno de ellos, es necesario explicar, al menos someramente de qué manera se instrumentan ya que en ambos casos el objetivo es el mismo, obtener una renta futura para sus beneficiarios.

Es claro que hay un elemento de azar en todo ello. La muerte, el accidente o la enfermedad pueden preverse estadísticamente pero es imposible saber de antemano quien y cuando va a ser el beneficiario de los pagos pactados porque será imposible conocer que socio va a sufrir la contingencia cubierta por el acuerdo común y menos aún, en qué momento.

Cualquier sistema de pensiones se basa en el concepto jurídico tradicional del Seguro Mutuo. La idea es muy antigua y hunde sus raíces en el Medioevo. En un contrato de este tipo, todos sus miembros ponen en un común un capital (aportación única) o realizan pagos periódicos que van generando un fondo que se utilizará para pagar las cantidades pactadas por los socios en función de las circunstancias aseguradas y en el momento en el que se den. Ese es el motivo por el que el socio – futuro pensionista – tiene la doble condición de asegurado individual y asegurador colectivo. Lógicamente, si el dinero del fondo se invierte generará intereses que incrementarán el capital común.

Refugio de Jubilados. Playa de Las Teresitas. Santa Cruz de Tenerife. (España).

Refugio de Jubilados. Playa de Las Teresitas. Santa Cruz de Tenerife. (España).

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